El libro de la semana

Al abordar el tema Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo cincuenta aniversario 1961-2011 en la primera entrega publicada en este diario el domingo anterior, describimos desde los antecedentes más remotos de la institución, que datan de 1869, la vocación académica del Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios al Instituto Científico Literario y la declaración de su autonomía, así como el nacimiento de la UAEH. El libro que nos ocupa contiene datos históricos para conocer la vida del bachillerato en nuestra casa de estudios, en tal virtud narraremos en esta ocasión la creación de las preparatorias uno y dos, así como el proyecto de la unidad universitaria, hoy Cuidad del Conocimiento.

Preparatoria uno y dos

El Instituto Científico Literario que había iniciado como tal en 1890, en 1948 fue dotado de autonomía, convirtiéndose en el ICLA, que continuó con la enseñanza de nivel preparatoria.
El 3 de marzo de 1961, al nacer la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, el bachillerato aún se apegó al programa de ese nivel de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Desde la segunda mitad del siglo XIX, los estudios preparatorianos tuvieron como sede el edificio central en la calle Mariano Abasolo número 600, colonia Centro de la capital hidalguense; la dirección del plantel estuvo a cargo del médico Francisco Zapata Ruiz.

En ese lugar estudiantes compartieron aulas y espacios con alumnado de secundaria, nivel educativo que impartió la UAEH hasta 1963; también convivieron con la comunidad académica de las carreras de derecho, ingeniería industrial y trabajo social.
En los primeros meses de 1964, el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, candidato a la presidencia de la República, visitó el entonces edificio central; en las escalinatas el rector, el licenciado Juventino Pérez Peñafiel, y la sociedad de alumnos le solicitaron apoyos para edificar una escuela preparatoria, solicitud que fue acogida por el gobernador de Hidalgo, el licenciado Carlos Ramírez Guerrero, quien fungió como director de la preparatoria en el ICLA entre 1950-1959.

El gobierno del estado destinó un terreno de tres hectáreas localizado en el ejido de Santa Julia, ahí se colocó la primera piedra. Voces de esa época afirman que el rector Pérez Peñafiel, el gobernador Ramírez Guerrero y el presidente municipal de Pachuca Adalberto Cravioto ahogaron en una loza las escrituras del terreno, como un pacto de hermandad e identidad. La construcción de la escuela llevó menos de dos años.
Una fecha importante para los universitarios es el 24 de enero de 1966, cuando el rector convocó en las escalinatas del añoso edificio a todos los alumnos y académicos de la universidad; se trataba de decir adiós a la preparatoria que por 91 años permaneció alojada en el edificio central. Emotivos discursos dieron pauta a la despedida, que incluyó a la deidad de los estudiantes, la Chancha, diosa de los nutrientes entre los aztecas, que la memoria estudiantil ubica su descubrimiento en el salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier, anterior capilla NS de Guadalupe.

Las clases iniciaron de inmediato en las nuevas instalaciones de la preparatoria, bajo la dirección del licenciado Carlos Borja Meza (1966-1970)
En su carácter de presidente de la República, el licenciado Gustavo Díaz Ordaz, acompañado del gobernador de la entidad Carlos Ramírez Guerrero, el licenciado Juventino Pérez Peñafiel y el director de la escuela, fueron inauguradas las instalaciones del plantel y a partir de esa fecha, por acuerdo del Honorable Consejo Universitario, se le denomina Preparatoria uno; en esa misma fecha también nacería la Preparatoria dos de Tulancingo, en instalaciones de la secundaria José María Lezama.
Durante la década de 1970 y bajo las administraciones de los rectores Jesús Ángeles Contreras y Carlos Herrera Ordóñez, se diseñó un proyecto académico para la educación media superior en el que la UAEH apostó por un camino de modernización, a partir de esa época la institución ejerció su autonomía y aprobó el plan de estudios.

Unidad universitaria, hoy Cuidad del Conocimiento

En los primeros meses de 1970, los jóvenes universitarios, inquietos y con la ambición de un porvenir acorde con sus tiempos, abordaron al entonces candidato presidencial Luis Echeverría Álvarez y le pidieron la construcción de nuevas instalaciones universitarias que permitieran alojar una universidad de vanguardia. En ese momento el licenciado Echeverría respondió: “Haremos en Hidalgo una gran universidad”.
Los deseos de estudiantes y el compromiso del candidato cobraron forma cuando este, ya en su carácter del presidente de la República, el 28 de septiembre de 1971 recibió en la residencia oficial de Los Pinos a un contingente representativo de los universitarios hidalguenses, encabezados por el rector Jesús Ángeles Contreras, y acompañados por el gobernador interino Donaciano Serna Leal y el gobernador con licencia Manuel Sánchez Vite.

La comunidad universitaria consolidó el compromiso y dio a conocer al presidente que contaba ya con un terreno en Mineral de la Reforma. Este predio rústico se desprende del rancho El Álamo, como una donación solidaria de su propietario, el señor Javier Contreras Camaño, que en agosto de 1970 formalizó la entrega.
Antes de que transcurrieran tres meses, el 9 de diciembre de ese año, el licenciado Hugo Cervantes del Río, a la sazón secretario de la presidencia de la República y representante del presidente Echeverría, encabezó la ceremonia en la que se colocó simbólicamente la primera piedra de la unidad universitaria.
Al año siguiente, en febrero se tenía aprobado el proyecto de construcción y en abril se conformó el patronato proconstrucción de la unidad universitaria. La buena comunión entre los gobiernos federal, estatal y municipal con los universitarios propició el inmediato inicio de las labores de construcción. Apenas tres años bastaron para que el gobernador Manuel Sánchez Vite, poco antes de concluir su gestión en la entidad, entregara la primera etapa de la unidad universitaria y las escrituras correspondientes.

La transición de las administraciones estatales obstaculizó el equipamiento y la entrega de las instalaciones por parte del comité administrador del Programa federal de construcción de escuelas (CAPFCE). Ante tal situación, en junio de 1975, alumnos universitarios emprendieron una digna marcha nocturna, acompañados por el rector Carlos Herrera Ordóñez, que partió del edificio central de Abasolo. A su paso por el palacio de gobierno estatal, invitaron al gobernador Jorge Rojo Lugo, quien no dudó en incorporarse al contingente y acompañarlo hasta la unidad universitaria en una marcha que se recuerda animada por las goyas universitarias y las antorchas que iluminaron su paso por las calles de Pachuca y la carretera a Tulancingo. Al término de la caminata, en un improvisado discurso, el licenciado Rojo Lugo se comprometió a entregar las instalaciones en un plazo de tres meses, lo que cumplió cabalmente y eso propició que, el 17 de septiembre de 1975, las escuelas de derecho y trabajo social iniciaran sus cursos en aquella anhelada unidad universitaria.
La publicación puede consultarse en las bibliotecas de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento y en https://www.uaeh.edu.mx/libros/50_aniversario. Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

La autonomía universitaria
permite a los profesores de la UAEH realizar investigaciones que contribuyen al desarrollo nacional, estatal y regional de los sectores, tanto público como privado

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