Reducir el financiamiento a las universidades públicas del país es un atento en contra del desarrollo nacional. Cada centavo es prioritario para que las instituciones de educación superior cumplan con su función sustantiva. La contracción paulatina del presupuesto afecta directamente, entre otras cosas, a la desaceleración del crecimiento de las matrículas, es decir, que cada vez menos jóvenes tengan la oportunidad de acceder a un derecho constitucional elemental como es la educación. Como cada año, la sombra de la crisis económica se convierte en una afrenta que amenaza a las distintas comunidades universitarias del país. Este 2020, el escenario atípico por la pandemia del coronavirus (Covid-19) vuelve aún más incierto el panorama para las casas de estudios. Frente a ese aciago horizonte, las instituciones de educación superior integradas a la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) se pronunciaron en contra de la reducción de los fondos extraordinarios, al grado de que casi han desaparecido. La situación arrastra a más universidades a una eventual crisis financiera, poniendo en riesgo el cumplimiento de la misión que la sociedad les ha encomendado, truncando metas de cobertura, pertinencia y calidad. Afortunadamente, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), a diferencia de instituciones hermanas, cuenta con un modelo exitoso que le permite navegar en la tempestad. Sin embargo, no está exenta de las dificultades de un presupuesto cada vez más estrecho. En el caso de la máxima casa de estudios de la entidad, la eficacia en el manejo de los recursos está ampliamente comprobada. Cada centavo es comprobado y auditado. Mientras que sus funciones sustantivas trascienden en el tiempo y espacio. La pelota está en la cancha de San Lázaro, donde la diputación federal discute el proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2021. Las próximas horas serán cruciales para continuar apostando por el desarrollo de la educación o meter pausa indefinida. De filón. La recuperación de empleos tras el tsunami provocado por el Covid-19 avanza lento, pero camina y es lo importante.

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