Durante su brillante ponencia en el auditorio Jesús Murillo Karam del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu), el activista pro defensor de derechos humanos Emilio Álvarez Icaza adoptó como suya la lucha por la defensa de la autonomía universitaria. No es aceptable, por ninguna circunstancia, dijo Álvarez, un ataque como el que intenta perpetrar el Congreso local mediante la reforma arbitraria a la ley orgánica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Quien fuera secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) recordó que el ataque que sufre la UAEH por parte del Congreso local –que por cierto contó con la anuencia del Poder Ejecutivo estatal tras promulgar la reforma– no es una acción aislada. Solo basta recordar lo que sucedió recientemente con las universidades autónomas de Veracruz y Morelos. Por eso vale la pena recordar lo que dijo el activista: “Las primeras entidades autónomas de este país fueron las instituciones de educación superior y ahora están bajo ataque y asedio: bajo asedio presupuestal y bajo pretensión de control político”. En efecto, la UAEH enfrentó el año pasado asedio presupuestal y pretensión de control político. ¿Por qué los gobiernos estatales le temen a las universidades públicas? Esta pregunta puede tener varias respuestas, pero quizá la principal proviene de la esencia de las universidades: porque son casas formadoras de mentes pensantes, críticas, difíciles de manipular. Estas cualidades de los universitarios son contrarias a las formas anquilosadas de ejercer el poder. En universidades como la Autónoma de Hidalgo florecen las mentes que decidirán, de manera razonada, la elección de 2018. También están quienes, seguramente, ocuparán puestos de poder cuando sus carreras así lo permitan. ¿Tanto miedo le tienen a la opinión crítica, a las mentes pensantes? Las ofensivas contra la Autonomía y el asedio presupuestal así lo confirman. De filón. Ahora sí ya inició la construcción de la planta de la cervecería Modelo en Hidalgo que, según información oficial, “será la más grande del mundo”. Ojalá que a final de año se reviertan las cifras poco alentadoras del crecimiento económico de Hidalgo que ponen a la entidad en el sótano nacional.

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