La Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se ha caracterizado por ser una institución que sin estruendo ni jactancia, siempre ha procurado evitar controversias estériles y antagonismos insuperables, manteniéndose siempre en el principio del diálogo, el respeto, la razón y la tolerancia aun ante aquello con lo que discrepa fuertemente.
Se trata de la historia de la máxima casa de estudios de la entidad, de la construcción de una obra cultural y pensante en la que pueden convivir la diversidad, ideas, posiciones en torno a la institución, actores, prácticas, fines. Es así como la universidad ha conseguido su autonomía: reclamando para sí libertad y tolerancia. De esa manera es como ha logrado vincularse estrechamente con los reclamos cívicos y democráticos, así como estar profundamente imbricada y definida por lo que su sociedad es y hace.
De igual manera, la institución ha quedado abierta como espacio propicio para la deliberación pública, constituyéndose como un esfuerzo de comprensión del otro en un marco de deliberación activa: discutir con lo que no estamos de acuerdo es el terreno verdadero de la tolerancia.
Para los universitarios, tolerancia y respeto son dos conceptos que comparten una frontera común, no hay lugar para la primera sin el segundo, ni el otro existe sin la condición primaria. Solo se puede tolerar aquello que se respeta, asimismo, el respeto es recíproco o no es. En ese contexto, un grupo de universitarias lúcidas y comprometidas, como Gabriela Mejía Valencia, Elsa Ángeles y Leyla Chávez Arteaga, se ha constituido en conciencia que nos invita al examen de nosotros mismos, en testimonio personal y universitario. Ellas, junto a otras muchas universitarias, impulsan y expresan el momento de la libertad, el de los derechos y garantías, el de la igualdad, la tolerancia, la pluralidad, diversidad, el de la lucha democrática, por tanto la tolerancia y democracia son términos inescindibles que nos enseñan a vivir juntos siendo diferentes.
La enorme tarea que las universitarias han asumido es la de aquilatar los desafíos que enfrenta la nación, buscando la mejor forma para que el andamiaje cultural, jurídico, económico y científico, responda a una necesidad social cambiante y desafiante. Ellas de manera terminante se han opuesto al autoritarismo porque destruye la legalidad, es violento e irracional, se opone directamente a la democracia, porque coarta la libertad. Frente al autoritarismo tenemos la universidad viva, con la responsabilidad social, ética, moral e intelectual que impone la libertad. Desde esos principios, todos los universitarios lamentamos y condenamos el espíritu intolerante, autoritario y violento con que han sido tratadas nuestras compañeras, por lo que exigimos al gobierno de Hidalgo y al federal el restablecimiento del Estado de Derecho, un sistema judicial independiente y transparente y el respeto irrestricto a la comunidad universitaria.
En ese contexto, los universitarios hacemos nuestra la voz de Antonio Caso, quien afirmaba: “Nuestra universidad consagra como una de sus conquistas más altas –y a las generaciones futuras toca conservarla– la libertad absoluta de pensamiento en la investigación y en la cátedra. Todo régimen totalitario, toda organización social que persiga al hombre de ciencia por las ideas que expone; todo régimen político en el que la verdad sea oficial y no esté siempre abierta a la libre investigación; cualquier forma que se sugiera para obligar al hombre a tener miedo de sus propios pensamientos y cualquier sistema que trate de encauzar las investigaciones hacia resultados previamente determinados y conocidos, es incompatible con la esencia misma de pensar. Porque la libertad es para el pensamiento la atmósfera que respira; solo nutriéndose en la constante controversia con las opiniones de todos, con las verdades de todos, y diríamos más, con los errores de todos, la ciencia puede superarse… Ojalá que nunca en México, en virtud de pretendidas razones de Estado, o de pretendidos derechos sacrosantos, se coarte la libertad de expresión a los universitarios; su libertad absoluta de exponer todas las ideas, todos los principios, todas las teorías, por audaces que parezcan”.

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