La extraña lluvia de noviembre cambió titulares, limpió desórdenes, editó la historia de la ciudad, borró tu nombre, lo transformó en levadura…
Hoy aparece detrás del aparador
en la arrogante dulzura del chocolate pastel

Los muggles son no magos del otro lado del océano, sobre las calles congestionadas de la gran manzana, donde nadie se ocupa en su presunta sangre sucia sino en su poder para exhibir a los hijos de la subterránea hechicería.
Llegó al cine la primera entrega de precuelas del universo Harry Potter; llenó las marquesinas con la grandilocuencia de su título Animales fantásticos y dónde encontrarlos, aquellos personajes que solo figuraron como detalles complementarios en la historia del niño mago londinense tienen aquí un lienzo para su entera exposición.
El director David Yates tiene un manual para nosotros, hallar las maravillas del mundo mágico donde hay reglas que las restringen con la imponente paradoja de la estatua de la libertad.
Y las distancias y las cercanías culturales entre el imperio británico y la potencia americana quedaron expresas en la cinta, continuidad de la nostalgia que dejaron 7.1 capítulos adaptados al séptimo arte. Hay más, mucho más, y la primera prueba de este regreso meteórico no escatima en presencia.
Poco vimos de la fauna mágica en el segmento que yace entre La piedra filosofal y Las reliquias de la muerte, comparado con el catálogo de Animales fantásticos (2016). Y no le hace falta entrar en el mismo drama tenebroso, quizá también porque falten al menos 70 años para el nacimiento del pequeño Potter y la consolidación de quien nadie puede nombrar por dividir su alma.
Por eso hay una gran oportunidad para no extraviarse en resentimientos mágicos, tenemos un amplio lienzo para contemplar leones cuyas fauces inflan la majestuosidad de su piel que pudo ser melena. O la hermosa serpiente azul tan grande como el espacio disponible y tan pequeña como el interior de una tetera inglesa.
Seguro quedarás cautivado con los ojos que se pintan de mar cuando el futuro es predecible y te enamorarás con la pasión de una gran pariente de hipopótamo a la que no le importan las barreras entre magos y no magos para encontrar su corazón.
No hace tanto que Eddie Redmayne hizo a La chica danesa de Tom Hopper, hoy está listo para hacer apología del osado, contrabandear fantasías y conquistar la gran manzana con un ejército que busca la verdadera libertad.

@lejandroGALINDO
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