EVLYN CERVANTES /
AGENCIA REFORMA
Ciudad de México.- Especialistas urgieron a la Semarnat que, a través de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), ordene el cumplimiento de medidas inmediatas de remediación en zonas afectadas por fugas en tomas clandestinas de ductos, pues ocasionan impactos ambientales en el suelo y la atmósfera.

“La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, tanto en el ámbito federal como en el local, debería estar actuando para mitigar o bioremediar estas zonas, y también la Procuraduría debería de estar haciendo su parte para determinar quiénes son los responsables y cómo se cubren las medidas de remediación y cómo se fincan las responsabilidades de orden ambiental”, expresó Miguel Ángel Santinelli Ramos, director de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac México.

Según estadísticas del gobierno federal, en los últimos 20 días hubo mil 684 tomas clandestinas para extracción de hidrocarburo, de las cuales, solo 293 han sido localizadas.

Santinelli consideró que tras la explosión del ducto en Tlahuelilpan, Hidalgo, el pasado 18 de enero, queda pendiente resolver el impacto ambiental.

La gasolina derramada en las fugas de tomas clandestinas, explicó, puede afectar a la dinámica de microorganismos que tienen presencia en la tierra y penetrar los mantos freáticos contaminando cuerpos de agua.

“Cuando se perfora un ducto, la gasolina se evapora, y al entrar en contacto con el aire empieza a emitir compuestos orgánicos volátiles que son contaminantes que afectan la calidad de aire de la zona”, agregó.

Detalló que al entrar en contacto con el suelo, el combustible afecta la riqueza de este, pues mata a los microorganismos que viven en él.

“Las lombrices oxigenan el suelo, los hongos tienen una relación simbiótica con las raíces que se llaman micorrizas y esas micorrizas brindan humedad y protección a las raíces, estas son relaciones que se ven afectadas directamente y se convierte en un suelo estéril”, expuso.

Expresó su preocupación por que no se ha escuchado qué están haciendo las autoridades ambientales para remediar los impactos.

“Se escucha mucho la parte institucional de la procuración de justicia, de las pérdidas económicas y de los recursos ilícitos que se generan, pero no estamos observando la parte ambiental”, advirtió.

Alberto Estavillo Mayer, miembro de la Academia Mexicana de Impacto Ambiental (AMIA) y director de Administración de Riesgos Ambientales SA, explicó que un derrame de combustible tiene tres fuentes de impacto ambiental: suelo, aguas superficiales como ríos, lagos o lagunas, y acuíferos subterráneos que abastecen a la población.

Para iniciar la remediación, dijo, se debe empezar por una caracterización del sitio mediante la cual se determina cuánto combustible está presente en el suelo, en el agua y en los acuíferos. Ese procedimiento emplea técnicas de muestreo directo e indirecto.

Enseguida, se hace una modelación matemática de la forma que tiene la mancha contaminante y se proyecta hacia dónde continuará expandiéndose.

Posteriormente, se define una técnica de remediación, se avisa a la ASEA que se iniciarán los trabajos de limpieza y, una vez que se concluyen, nuevamente se informa a la autoridad para que confirme la limpieza del sitio.

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