ELSA ÁNGELES

Pachuca.- En los primeros tres meses del presente año, 285 niños, niñas y adolescentes fueron asesinados, lo que significó un promedio de tres casos cada día, de acuerdo con cifras de la Red por los Derechos de la Infancia en México, conocida como Redim, explicó Rafael Castelán, educador y defensor de derechos humanos, en particular de los derechos de las infancias y juventudes.

El dato corresponde al informe que presentó la Redim sobre la incidencia delictiva y violencia contra niñas, niños y adolescentes en México de 2015 a 2019, donde destacó que en lo que va del año se han registrado 29 feminicidios en niñas y adolescentes, es decir, cerca de 10 asesinatos cada mes.

El informe, presentado con motivo del Día del Niño, destacó que aunque la violencia y los homicidios contra ese sector iniciaron durante la guerra contra el narcotráfico en la administración de Felipe Calderón, las cifras se han mantenido.

Además, de 2010 a 2019 los homicidios contra la niñez destacaron por estar relacionados a situaciones violentas, tales como el cruce de balas, asesinato de familias y ataques directos con mutilaciones.

Encima el ingrediente de la impunidad, ya que de cada 100 carpetas de investigación donde los niños y niñas son víctimas, solo hay una sentencia condenatoria.

De 2010 a 2019,

los homicidios
contra la niñez
destacaron por estar relacionados a situaciones violentas, tales como el
cruce de balas, asesinato
de familias y ataques
directos con mutilaciones

Andrómeda Ivette Valencia Ortiz

Es doctora en psicología de la salud con énfasis en enfermedades crónico degenerativas en la infancia, o sea, cáncer pediátrico, por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Actualmente, es investigadora en el ICSa de la UAEH y pertenece al cuerpo académico de salud emocional.

Como investigadora está enfocada en el campo de las enfermedades crónico degenerativas en la infancia en el área de la psicooncología, obesidad infantil, diabetes, epilepsia, ansiedad, depresión y problemas de conducta, entre otros.

Desarrolló el programa de intervención para niños, niñas y sus familias titulado El juego del optimismo, donde incorporó principios de la terapia cognitivo-conductual y de psicología positiva. Por ese proyecto recibió la Medalla Doctor Juan Romero Romo, otorgada por la Sociedad Mexicana de Psicooncología y la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Psicología positiva

especialistas es la psicología positiva, destacó la doctora Andrómeda; “es el estudio científico de los mecanismos que contribuyen al funcionamiento óptimo de las personas”, explicó.

“Este enfoque basa su teoría en que existen cinco componentes que pueden favorecer a una vida en plenitud: las emociones positivas, el compromiso, las relaciones positivas, el significado y la realización.

” Científicos identificaron que esos componentes tienen un impacto positivo en la salud física y mental, por ejemplo, las emociones positivas reducen la liberación de la hormona del estrés y aumentan la liberación de oxitocina y endorfinas, mejorando así el sistema inmune.

De la misma manera, esos componentes reducen la probabilidad de padecer un trastorno mental, como la depresión, que actualmente es considerada un problema de salud pública por la alta prevalencia y los costos que implica tratar esa enfermedad.

En Hidalgo, investigadores de la UAEH encontraron un aumento de la sintomatología depresiva en infantes de edad escolar, por lo que es importante “enfocarse en la prevención brindando estrategias a padres, madres y profesores para la detección oportuna y la promoción de factores de protección, tanto en la infancia como en la adultez, para promover la salud mental de las familias”, concluyó la doctora Valencia.

¿Qué ofrece la psicología?

Frente al contexto de violencia, la psicología ofrece conocimientos que pueden significar una herramienta de protección para niñas, niños y adolescentes desde el seno familiar, explicó Andrómeda Valencia, doctora en esa área del conocimiento e investigadora del Instituto de Ciencias de la Salud (ICSa) en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

“Estudios recientes han demostrado que existen ciertas características de la personalidad que tienen un papel protector ante la enfermedad mental, las cuales han sido denominadas como virtudes y fortalezas de carácter”, puntualizó Valencia.

Por ejemplo, las fortalezas de carácter las pueden promover desde la infancia, teniendo un gran impacto no solo en la vida del niño o la niña, sino también en la familia y la comunidad a la que pertenece.

Algunos de los beneficios que tiene el uso de fortalezas de carácter en la infancia son: regulación emocional, relaciones interpersonales positivas, convivencia escolar sana y pacífica, reducción de sintomatología depresiva, aumento del rendimiento y logro académico, ciudadanía responsable y disminución de conductas agresivas.

Las cuales deben enseñarse durante la infancia y dentro de espacios como la familia y la escuela; donde padres, madres, hermanos, profesores, así como sus compañeros de grado, tienen un papel como modelos de los cuales los niños y niñas aprenderán nuevas conductas.

Rafael Castelán Martínez

Es educador y promotor de derechos humanos, en particular de los derechos de las infancias y juventudes, así como del género y la sexualidad.

Es integrante y fundador de Seiinac; miembro del consejo directivo de la Redim; integrante como académico experto en participación infantil en el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes de Pachuca, y miembro activo de Amnistía Internacional México.

Es licenciado en intervención educativa por la Universidad Pedagógica Nacional-Hidalgo, cuenta con la especialidad en política y gestión de la evaluación educativa por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y tiene la maestría en ciencias de la educación por la UAEH.

Es coautor en 13 publicaciones sobre derechos humanos. Recibió la Medalla al Mérito a la Promoción de la Inclusión y Diversidad en 2016 y la mención honorífica en el Premio Kybernus al Mérito Ciudadano Hidalgo 2019.

Viven con miedo.-En México, niños, niñas y adolescentes viven y crecen en un entorno con altos índices de violencia, situación que los hace sentirse inseguros tanto en su casa como en espacios públicos, como la calle o la escuela, en porcentajes diferenciados de acuerdo a su edad.

Lo anterior fue revelado a través de la Consulta Infantil y Juvenil 2018 aplicada por el Instituto Nacional Electoral (INE) en noviembre del año pasado. En ese ejercicio participaron más de 5 millones 671 mil menores de edad en escuelas, plazas y jardines públicos.

Entre otros datos, reveló que se sienten más seguros en sus casas, aunque también consideran que es el lugar donde sufren más violencia física y verbal.

En el apartado de seguridad, un 96. 5 por ciento de niños y niñas de seis a nueve años respondió no sentirse protegido en la calle y el 83 por ciento dijo que tampoco lo está en la escuela.

En el grupo de 10 a 13 años, 47 por ciento expresó no sentirse seguro en la calle y un porcentaje similar desconfía de Internet.

Mientras que entre los de 14 y 17 años, un 56 por ciento respondió que no siente tranquilidad en la calle y 43 por ciento no confía en el Internet.

Desapariciones e injusticia.- La Redim lanzó un llamado a funcionarios públicos para dar atención urgente a la epidemia masiva de desaparición de niñas, niños y adolescentes, pues cerca de 7 mil casos han sido registrados en la última década, lo que significa un promedio de cuatro menores de edad que desparecen por día.

A esa situación, destacó Rafael Castelán, integrante y fundador de la asociación civil Servicios de Inclusión Integral (Seiinac), se suma la omisión dolosa y negligente de las autoridades ministeriales, quienes niegan la búsqueda inmediata y el inicio de carpetas de investigación bajo el argumento absurdo de esperar 48 o 72 horas.

Las autoridades no comprenden que cada minuto que pasa cuando una niña o niño desaparece puede ser la diferencia entre localizarle con vida o sin ella, añadió.

Lo anterior, a pesar de que la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas establece que, bajo cualquier circunstancia, deben iniciar una carpeta de investigación y emprender la búsqueda especializada de manera inmediata y diferenciada cuando se trate de menores de edad.

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