La naturaleza nos recuerda, cada temporada de huracanes, quién es la que manda en esta tierra que habitamos. Las lluvias se encargan de hacer que ríos recuperen su cauce en donde pensábamos que ya no existían. Pero, necios como somos, insistimos en construir en esos lugares, donde cada año o dos, la naturaleza reclama su territorio. Ante ello, no nos queda otra más que adaptarnos, este planeta es el que tenemos y durante la historia de la humanidad hemos tratado, como especie, de minimizar los estragos que provocan los fenómenos naturales, hoy agravados por el tan citado cambio climático. Esas estrategias de adaptación, invariablemente, pasan por quienes ejercen la administración pública: llámense alcaldes, gobernadores, o presidentes de la República. Son esos funcionarios públicos junto con su equipo de colaboradores, los encargados de prever y diseñar políticas que amortigüen los efectos de los desastres naturales. Ayer este diario viajó a la vega de Metztitlán, una región de nuestra entidad que por sus características físicas sufre de los embates de huracanes y fenómenos similares, y constató los daños que dejó el paso del huracán Katia. El resultado: mil 700 hectáreas destruidas por las inundaciones, lo que significa la pérdida de 30 por ciento de los cultivos programados para esta temporada en esa zona de la Sierra hidalguense. Esto es doloroso para los productores locales, aunque para nuestra fortuna, cada vez estamos más avanzados en cuanto a cultura de prevención se refiere y, por tanto, cada año tomamos previsiones. Hoy el problema no está en disponer de instrumentos de prevención como seguros catastróficos, sino que ahora el obstáculo es la lentitud con que estos se hacen efectivos. Esta vez, según la Secretaría estatal de Desarrollo Agropecuario, la ayuda no va a tardar en llegar. A lo mucho, el seguro catastrófico quedará liberado en un mes o mes y medio, según la propia dependencia. En esta redacción acordamos darle seguimiento a ese tema y buscaremos constatar que esa ayuda se haga efectiva. Los productores necesitan con urgencia la reparación de los daños, pero además tienen que preparar la cosecha del año siguiente. Ellos no cobran quincenas, ni tienen resueltos los siguientes meses del año. De filón. La tarde de ayer un hombre murió, todo parece indicar, por la bestialidad con que fue detenido y sometido por policías de Zimapán afuera de una tienda de autoservicio. ¿Y qué es lo primero que hace la alcaldía, que encabeza el panista Erick Marte? Adivinó: lavarse las manos.

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