El libro de la semana

EVARISTO LUVIÁN TORRES
Consejero editorial

Elvira Hernández Carballido, profesora investigadora del área académica de comunicación del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu), dependiente de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), se ha caracterizado desde su ingreso a la institución por su vocación docente y el compromiso de transmitir y compartir el conocimiento de la comunicación a sus estudiantes. Además, incursiona en el estudio de las mujeres en México en distintos aspectos, tales como el periodístico, el intelectual o el social, sin dejar de abordar las luchas que han librado por lograr el respeto y reconocimiento del ejercicio libre de sus profesiones, la igualdad de oportunidades y el empoderamiento de género.
La distinguida académica comenta que: “Desde 1985 la suerte, la vida y la pasión me llevaron a buscar a mujeres mexicanas en los viejos semanarios del siglo XIX. No podía creer que encontraría tantas historias femeninas. Mujeres que se recuperaban a sí mismas y que redimían a otras, presumían los logros de las demás, denunciaban los abusos que sufrían algunas, celebraban los sueños realizados de todas. Entonces, decidí escribir sobre vidas femeninas. Sobre diosas y ángeles, divas y provocadoras, seres comunes y terribles, encantadoras y discretas. Protagonistas de la vida cotidiana, heroínas sin homenajes, desconocidas memorables, conquistadoras de espacios íntimos, briosas de corazón frágil, enamoradas de su corazón revuelto, dueños de su corazón femenino”.
Desde 1985, Elvira Hernández Carballido ha sido perseguidora de historias femeninas y es así como surgió el libro titulado Ustedes, ellas y nosotras. Relatos de vidas femeninas, un muestrario de 56 vidas que ella ha trabajado desde sus tesis hasta sus trabajos periodísticos e investigaciones.
La primera parte del texto recopila semblanzas de mujeres periodistas que admira tanto y necesita hablarles de usted, por ser grandes señoras del siglo XIX, por dominar pasiones durante el movimiento revolucionario de 1910 y taconear detrás de las noticias para convertirse en las primeras reporteras. Figuras que respeta y a quienes identifica como “ustedes”.
En la segunda sección reconoce el poder que se hacina en su corazón y da la palabra a todas las Antígonas que escriben, hablan, seducen y denuncian. Son “ellas”.
Finalmente, en la tercera parte están las mujeres próximas a su vida, desde la madre hasta las amigas, pero también podemos encontrar a las prójimas, esas maestras que abrieron camino tomándola de la mano, esas heroínas de la vida cotidiana, donde de manera humilde y festiva se incluye a sí misma. A decir de la autora: “Nosotras en decenas de páginas”.
Resulta un verdadero reto elegir a un solo perfil femenino; siempre una destaca por su audacia y otra por ser una provocadora. Algunas llaman la atención por su necedad y varias más por su talento. Pocas son las que se han citado en algún libro de historia, como Leona Vicario o Josefa Ortiz de Domínguez; muchas parecen esperar pacientes e impacientes a ser descubiertas, dispuestas a presentarse tal como son, seguras de que su vida merece conocerse.
Ahí están Las Hijas del Anáhuac, el primer periódico fundado y hecho por mujeres, las mismas que ya presentían su lugar en la historia del periodismo nacional: “Todavía no se puede colocar nuestro periódico en el número uno de los otros muchos que honran la prensa mexicana; pero… ¡Quizá más tarde!… ¡Tal vez en la decadencia de nuestra vida, se recordará con placer, que unas pobres hijas de México, deseosas del progreso de tu país; no descuidaron (aún a costa de muchos sacrificios) contribuir con sus humildes líneas, para lograr en su patrio suelo, esa regeneración sublime del sexo femenino, que se llama la emancipación de la mujer! Quizá entonces, este periódico que es hoy un insignificante botón de la corona que ciñe la literatura de nuestra patria, forme una de sus más fragantes flores… Tal vez dentro de algún tiempo, habrán otras jóvenes que siguiendo nuestro ejemplo, se lancen al difícil camino del periodismo, afrontando todas las espinas que en él se encuentran”.
En ese mismo siglo XIX también apareció Violetas del Anáhuac, el gran semanario fundado por Laureana Wright, que resultó ser una escuela fascinante para las jóvenes mexicanas que deseaban tener un espacio periodístico. Fue por eso que en 1908 esas mismas noveles periodistas fundaron el periódico La Mujer Mexicana.
Mención aparte merecen Juana Gutiérrez de Mendoza y la hidalguense Elisa Acuña Rosete, quienes fundaron Vesper. Por primera vez dos mujeres escribían sobre política y enfrentaban la dictadura de Porfirio Díaz.
Otras pioneras del periodismo nacional fueron Esperanza Velázquez Bringas, Elvira Vargas y Magdalena Mondragón, mujeres que fueron detrás de la noticia y empezaron a redactar géneros informativos como la nota, entrevista, crónica y reportaje.
Las chamanas de la autora hacen uso de su magia para envolvernos en sus vidas y sensibilidades, desde las que no conoció pero ha memorizado, como Frida Kahlo y Rosario Castellanos, hasta maestras que la han guiado en su feminismo, como Elena Urrutia y Sara Lovera. No puede faltar Sor Juana Inés de la Cruz, aunque sorprende que incluya a Gloria Trevi y conmueve que vea en Marilyn Monroe a una mujer y no a un objeto sexual. Es capaz de hacer reales a Mafalda y Borola, pero también de hacer suyas las palabras escritas por otra, otra parecida, otra espejo, otra querida. Ahí está el caso de la escritora Hortensia Moreno: “Éramos las aplicadas. Las exitosas, las valientes, las discretas. Las que no nos queríamos quedar calladas. Las más astutas. Las apreciadas, las perfumadas, las madrugadoras. Éramos las avisadas, las bonitas, delgadas. Las perseguidas, las adoradas, las orgullosas. Éramos las inteligentes. Fantásticas. Increíbles. Las que sabíamos conquistar a los hombres… Frías y calculadoras. Los traíamos muertos. Finas y distinguidas, educadísimas, instruidas. Virtuosas. Éramos las sabrosas, las deseadas. Éramos un sueño. Las privilegiadas: distintas, únicas y agraciadas”.
La publicación puede consultarse en las bibliotecas de la UAEH y en la librería Carácter de Ciudad del Conocimiento.
Si a usted le interesa el tema y desea conocer más del mismo, puede invitar a la autora a compartir el contenido de su libro en la dirección electrónica [email protected] Esperamos sus comentarios en la dirección electrónica: [email protected]

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