El gobernador Omar Fayad Meneses amagó ayer con denunciar a quienes rompieron vidrios e hicieron pintas en la entrada del palacio de gobierno el 8 de marzo, durante la manifestación con motivo del Día Internacional de la Mujer. En entrevista, el mandatario también celebró la magnitud de las movilizaciones del domingo, aunque censuró que algunas hayan derivado en actos violentos, como sucedió no solamente en Pachuca, sino en la propia capital del país. Pero a diferencia de lo que ocurrió en la Ciudad de México, donde no se han anunciado acciones contra las manifestantes, en Hidalgo el gobernador advirtió que buscará proceder legalmente: “Algunas están identificadas, ya vamos a deslindar seguramente en los próximos días, pediré que se deslinde para que vean quién mandó cuando menos en Pachuca a algunas mujeres que hicieron destrozos y van a resultar los mismos de siempre”. Como ha sucedido con otras manifestaciones, Fayad Meneses ve moros con tranchetes. Observó que hay mano negra y de manera implícita descalificó a las mujeres que salieron libremente a manifestarse. Así lo hizo luego de las marchas estudiantiles del año pasado, cuando universitarios de varias instituciones educativas tomaron las calles para reclamar la inacción gubernamental frente a las desapariciones y los feminicidios. Es la ruta fácil: echar la culpa al villano favorito de todo lo que ocurre. El gobernador parece que no lee acerca del momento histórico que vive no solo el estado, sino el país, el mundo entero. Reducir la manifestación del domingo a una estratagema política maquinada desde las sombras es no tener consciencia de la fuerza de la movilización social de esta nueva ola feminista. Sería interesante ver cómo reaccionarían algunas de las mujeres que salieron a la calle al ver que el gobernador Fayad está decidido a denunciarlas por haber protagonizado algunas acciones violentas, como el gravísimo delito de romper algunos vidrios y grafitear paredes. Ojalá que con esa celeridad actuara contra feminicidas, violadores, secuestradores, asaltantes… De filón. La licencia de 14 de los 30 diputados locales provocó una paradójica parálisis en el Congreso local. Resulta que ayer el Congreso no pudo sesionar por falta de cuórum y al mismo tiempo no han podido tomar protesta los nuevos legisladores suplentes porque la comisión encargada tampoco tiene cuórum para hacerlo. ¡Vaya entuerto!

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