Los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos y sin su uso habría muchos casos de enfermedades y muertes, por ello se resolverán algunos mitos que han sido esparcidos y necesitan ser resueltos

raúl garcíaQ.F.B. Raúl García
Núcleos e-UREKA

Actualmente nos situamos en una época que si bien aún no hemos alcanzado un estado de total bienestar, sí hemos logrado mejorar la esperanza de vida en comparación con los siglos anteriores, incluso me atrevo a decir que esta condición seguirá en aumento, debido a que conforme pasa el tiempo se generan nuevas terapias y tratamientos para muchas enfermedades que se creían sin solución.

Antecedente

Este desarrollo y mejora de la salud pública inicia desde la antigüedad en China y la India, en donde se realizó la variolización por primera ocasión, que consistía en ponerle ropa contaminada e impregnada con pústulas de los enfermos de viruela a los niños. En África se practicó la inoculación, frotando el pus del enfermo en una incisión de la persona que se quería proteger y cuya práctica se extendió a diversos puntos del mundo. Sin embargo, no fue hasta que Edward Jenner, llamado el Padre de la Inmunología, observó que las “lecheras” eran inmunes a la viruela, debido a que tenían contacto directo con el pus al ordeñar las vacas contagiadas con viruela bovina, la cual es una variante similar a la viruela humana pero menos mortal. El 14 de mayo de 1796, Jenner inoculó por primera vez al niño James Phipps; usando pus de las ampollas de las manos de una lechera, Jenner inoculó ambos brazos del niño, y en un principio solo contrajo fiebre, pero ninguna otra reacción grave. Posteriormente, se le sometió a la variolización, que no era el método más utilizado y era considerado inseguro, sin embargo, no representó ningún riesgo para el infante. Siendo este un descubrimiento que nos daría las armas necesarias a largo plazo para hacerle frente a un sinfín de patógenos que día a día suponen amenazas de pandemias a escala global

Con las vacunas hemos sido capaces de diezmar enfermedades que en el pasado representaron una gran amenaza para la población mundial, como es el caso de la viruela, que es una enfermedad altamente contagiosa y que ha dejado a su paso millones de muertes alrededor del mundo. De no ser por el gran esfuerzo llevado a cabo por distintas organizaciones de salud en realizar campañas masivas de vacunación, esta enfermedad no habría sido erradicada desde 1980. Con esto hago énfasis en lo anteriormente dicho, pues muchos experimentos a lo largo del tiempo se han realizado con el propósito de extender nuestra esperanza de vida

Podemos encontrar varios significados de la vacunación de acuerdo con su definición, sin embargo, basándonos en la Organización Mundial de la Salud (OMS), una vacuna se define como “una preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad, estimulando la producción de anticuerpos y puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos”

Partiendo de ese concepto, para que una vacuna logre llevar a cabo un efecto deseado, nuestro sistema de defensa, el sistema inmune, ayudará a generar una respuesta en caso de que un agente extraño, que puede ser un microorganismo, ingrese a nuestro organismo. Acto seguido, la primer línea de defensa con la que contamos y que son un amplio conjunto de células especializadas son llamados leucocitos o células blancas, entre los que destacan: neutrófilos, eosinófilos, basófilos, macrófagos, linfocitos B y T, entre otros. Estos se encargarán de bloquear la acción patógena que los microorganismos puedan causarnos

Para que dicha protección persista y se evite contagiarse nuevamente por ese patógeno, el sistema inmune tiene una característica importante que es poseer una “memoria inmunológica” o también llamada inmunidad adaptativa, la cual consiste en tener la capacidad de responder contra un nuevo encuentro con el mismo antígeno, por lo que la respuesta contra una nueva infección es más rápida y efectiva. Las células responsables de la “memoria inmunológica” son los linfocitos B “de memoria” y las células plasmáticas, que producen compuestos químicos llamados anticuerpos y su función es conocida como la inmunidad humoral. Además de los linfocitos T “de memoria” para la inmunidad celular

Por lo anterior, la inmunización a una enfermedad por inoculación de microorganismos depende de las características de estos en la vacuna, si solo son atenuados o muertos, y con ello es posible conocer la posibilidad de establecer dosis únicas o con refuerzos

Con una idea más clara sobre cómo funcionan las vacunas y su historia, es posible deducir que el uso de estas en nuestra sociedad tiene más beneficios que los efectos indeseados, que posiblemente puedan presentarse y que en la mayoría de los casos son mínimos, como fiebre moderada o ronchas, que se deben a la reacción de nuestro organismo a la inoculación y es el indicador de que está generándose la inmunidad

No obstante, existe el desconocimiento junto con ciertos aspectos negativos que generan controversias en torno a la vacunación, pero que en muchos casos se basan en argumentos que poco aportan y son carentes de sustento. Sin embargo, a largo plazo esa información errónea se transmite a más personas, provocando que muchas opten por tener posturas en contra, como el denominado “movimiento antivacunas”. Pero llevar a la práctica dicha postura conduce a la irresponsabilidad de no aplicarse, tanto adultos como a sus hijos, los esquemas básicos de vacunación, lo que supondría que enfermedades que están por erradicarse resurjan y esta vez con mayor fuerza, como consecuencia de esa clase de razonamientos

A continuación se resolverán algunos mitos que han sido esparcidos y necesitan ser resueltos en la medida de lo posible:

¿Las vacunas son seguras?

La respuesta es sí. Las vacunas han sido sometidas a rigurosas pruebas a lo largo de diferentes fases de ensayos clínicos por muchos años, y una vez que se aprueban y liberan para comercializarse continúan siendo evaluadas regularmente. En su mayoría, las reacciones que se presentan al ser vacunados son leves y temporales, tales como dolor en el sitio de aplicación, fiebre, y raramente efectos colaterales, los cuales son investigados inmediatamente. Los beneficios de la vacunación superan ampliamente los riesgos y sin su uso habría muchos casos de enfermedades y muertes

¿Qué conservador usan?

El tiomersal es un compuesto químico que contiene mercurio como un agente conservador. No resulta peligroso y es el más utilizado en la preparación de vacunas en presentaciones con múltiples dosis. Con respecto a la seguridad del tiomersal, no existen datos que indiquen que la cantidad utilizada en la preparación de vacunas sea un riesgo para la salud

¿Sigue siendo necesaria la vacunación?

El hecho de que existan condiciones de higiene, saneamiento y agua salubre no es suficiente para detener a las enfermedades infecciosas, por lo que la vacunación sigue siendo necesaria. Aunque la inmunidad colectiva que resulta de vacunar a la mayoría de la población pueda prevenir un posible contagio, o las mejores condiciones de aseo que eviten la presencia de patógenos, siempre existirán aquellos que puedan propagarse sin importar lo aseados que estemos

¿La inmunidad de las vacunas es mejor que la adquirida por las infecciones naturales?

Recordemos que las vacunas son virus u otros microorganismos muertos o atenuados que producen una respuesta inmune similar a la infección natural, pero sin causar los síntomas extremos de la enfermedad, debido a que el sistema inmune puede controlar la infección en esas condiciones. Por otro lado, adquirir inmunidad por una infección natural puede acarrear complicaciones severas en la salud e incluso ser mortal

¿Es malala sobre-vacunación?

La sobrevacunación es la inoculación simultánea de varias vacunas y se tiene la creencia de que eso provocaría una sobrecarga o debilitamiento del sistema inmunológico, provocando la presencia de efectos adversos. Sin embargo, esa idea no es apoyada por la comunidad científica e incluso se contradice por las siguientes razones: el sistema inmune es capaz de responder de manera simultánea a múltiples virus, por lo que no sufriría una sobrecarga; aunado a las mejoras en el diseño de las vacunas, que han reducido la carga inmunológica, es decir, la cantidad de virus o bacterias que contiene. Por lo anterior, el mito de la sobrevacunación es falso e inconsistente

¿Las vacunas causan autismo?

La comunidad científica y médica han apoyado de forma unánime que no existe evidencia que relacione el proceso de la vacunación y el desarrollo del espectro autista. Esa creencia comenzó en 1998, cuando Andrew Wakefield publicó un artículo en la revista The Lancet sobre la posible relación entre el autismo y la vacuna simultánea de sarampión, paperas y rubéola, conocida como triple vírica. Sin embargo, con el tiempo se demostró que el estudio era fraudulento, que la investigación de Wakefield era financiada por demandantes de fabricantes de vacunas. En 2010, le fue revocada la licencia para ejercer la medicina en el Reino Unido y la revista retractó su artículo al mencionar que los datos del manuscrito habían sido falsificados

Ya había pasado mucho tiempo y el daño estaba hecho, a raíz de eso se generaron múltiples movimientos en contra de la vacunación, lo que condujo al descenso de índices de vacunación en países como Estados Unidos y el Reino Unido. Actualmente, existen varias organizaciones en contra de la vacunación, pero ninguna que sea respetable, de acuerdo con la comunidad científica

Aclarados dichos puntos, cabe la responsabilidad de cada uno de nosotros de seguir al pie de la letra los esquemas de vacunación de nuestro país, con el fin de protegernos de enfermedades que en su mayoría ya están por ser erradicadas gracias a la vacunación de muchas generaciones, pero el hacer caso omiso de las indicaciones y el conocimiento implica regresar a esa época de los grandes brotes de padecimientos y muerte por enfermedades infecciosas que fueron parte cotidiana en la supervivencia de nuestra especie

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