Las elecciones del 18 de octubre para elegir 84 alcaldías transcurrirán en medio de alto riesgo sanitario. Esto significa dos cosas: un costoso índice de abstencionismo o incremento exponencial de casos del Covid-19. En el mejor de los casos hacemos votos para que haya una jornada electoral exitosa, sin contratiempos ni afectaciones a la salud de todos los actores. Sin embargo, la situación es compleja. A falta de cuatro días para que concluya el periodo proselitista, se desprenden 3 mil 25 contagios y 383 muertes por coronavirus. Son en promedio 86 positivos y 10 fallecimientos diarios durante campañas. Entre esos lamentables hechos se contabiliza el deceso del candidato de Nueva Alianza por San Agustín Tlaxiaca Tomás García Cerón, así como otras tres infecciones entre aspirantes. Factor a considerar es que la elección coincide con la denominada temporada invernal, que se caracteriza por la presencia de una gran cantidad de infecciones respiratorias agudas graves como influenza, neumonía, bronquitis aguda. Esta exposición provocaría que en un lapso después de la jornada exista un repunte de contagios, que en conjunto con las enfermedades estacionales incrementarían la demanda de camas, insumos, recursos materiales y humanos. Si bien hasta hace dos semanas Hidalgo se estancó en una meseta, en los últimos días parece que los contagios se mueven nuevamente hacia arriba. Entre jueves y viernes de esta semana se registraron 214 casos. A pesar de las recomendaciones de la autoridad electoral para el día de la jornada, no hay condiciones que permitan asegurar que esté controlada la dispersión del virus, la volatilidad de las cifras son un riesgo inminente de que la situación rebase la capacidad de respuesta del sistema estatal de salud. De filón. Candidaturas con piel de cocodrilo. Los Servicios de Inclusión Integral y Derechos Humanos AC (Seiinac) informaron que muy pocos aspirantes a gobernar los municipios de Hidalgo firmaron la agenda por las infancias.

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