La presente pandemia nos ha cambiado muchos hábitos, rituales e incluso pasatiempos. Y cada día que pasa nos obliga a tener que aprender a vivir con esta situación. Hemos tenido que migrar muchas de nuestras actividades a la virtualidad, mientras que otras las hemos dejado de hacer casi en su totalidad.

En el verano cuando parecía que ese cambio de semáforo rojo a naranja era prometedor muchas actividades volvieron a abrir sus puertas, claro, todas procurando las medidas de sanidad, entre ellas el turismo. Los hoteles volvieron a dar servicio, los aviones han regresado a los itinerarios que tenían, pero la realidad del Covid-19 es que no se va, y el semáforo no logra pasar a amarrillo, por el contrario, cada día se nos amenaza con un regreso al semáforo rojo lo que implicaría que muchos negocios tengan que cerrar sus puertas nuevamente.

En lo personal, amo viajar, creo que es una de las actividades que más me enriquece el alma, me gusta ir cerca a algún pueblo, un bosque, algún lugar diferente, me gusta ir lejos a conocer nuevas culturas, otra gastronomía, otros paisajes, de este hermoso México o del extranjero. Claramente es una actividad que por ahora será mejor dejar de lado.

En una columna anterior, les comentaba de la gente que viaja por los caminos virtuales que nos ofrece Google Maps con su opción de street view, o vista desde la calle, así algunas personas recorren las ciudades que están lejos de conocer. Sin embargo, no es la única forma de viajar, la virtualidad de un viaje también nos lo han dado las películas, las cuales nos presentan paisajes extraordinarios ya sean de ciudades o de lugares remotos; las series pueden también darnos estos panoramas; los programas dedicados al turismo no se diga, pero no hay nada más virtual para recorrer nuevos mundos que la literatura. Su capacidad narrativa para presentarnos escenarios que recreamos en nuestra imaginación, pero que gracias a la forma en que se cuenta y se detalla, el narrador nos permite conocer cada rincón de ese espacio en el que ocurre la historia, en el que los personajes viven grandes momentos y aventuras y que están en nuestra mente igual que cualquier simulador de realidad virtual.

Por ello, me di a la tarea de preguntarle a varios amigos qué novelas los han transportado a un lugar desconocido, que después de la lectura les ha dejado la idea de haber recorrido las calle, parajes o caminos; así como les ha permito observar y maravillarse con esos paisajes de ensueño. Así, que antes de pasar a la lista literaria que podrás buscar para conocer un nuevo lugar y viajar desde tu casa a través de las letras te pregunto ¿Qué obras literarias te han permitido conocer y viajar a nuevos lugares? Compártenoslo.

Claramente hay libros clásicos cuando de viajar se trata, no olvidemos a Julio Verne, que hasta a la luna nos llevó, así como al fondo del mar, o dar la vuelta al mundo en 80 días de la mano de su protagonista Phileas Fogg. Pero veamos que otros textos nos llevarán también a recorrer el mundo. Aclaración; la lista aquí presentada se organiza de acuerdo al continente en el que se encuentra la ciudad a la que nos transporta, y los mundos fantásticos, sin ningún otro orden especial de aparición.

Iniciemos con los lugares de Europa, algunas propuestas son La sombra del viento, de la saga del Cementerio de los libros olvidados de Carlos Ruiz, que te transporta, con descripciones impresionantes en el espacio y el tiempo, a la hermosa Barcelona; Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, que muestra al raramente pacífico Imperio Romano del siglo II; no puede faltar aquí Víctor Hugo, y una de las obras a recomendar es Nuestra Señora de París; de Taylor Caldwell tenemos Gloria y Esplendor, que nos lleva a recorrer la Grecia clásica; Tu nombre en el silencio, de José María Pérez Gay, una historia de amor y olvido que nos presenta una Alemania aun herida por la segunda guerra y dividida por la guerra fría. Estambul, de Orhan Pamuk, la presenta como ciudad entre dos continentes, y que tiene que reconstruirse después de la caída del Imperio Otomano, mostrando el choque del arte occidental con el local; Anna Karenina, de Tolstoi, no podía faltar en esta lista para conocer más de los lugares emblemáticos de la Rusia europea, entre Moscú y San Petersburgo.

Para recorrer lugares de América encontramos Pedro Páramo, de Juan Rulfo, con su emblemática Comala, podemos sentir ese calor sofocante que vive el protagonista en ese mítico lugar; Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco, que nos presente una ciudad de México tras la segunda guerra mundial, el detalle de la política del momento y de los cambios sociales es evidente en su narrativa; La trilogía el águila y el jaguar, de Isabel Allende, lo coloco en esta sección ya que la autora es chilena, y el primer libro nos lleva al impresionante amazonas, pero los siguientes exploran otros mundos maravillosos como son el Himalaya, en el según libro, y un bosque de la inexplorada África en el tercero; Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, posiblemente esta propuesta debería ir en la última categoría, sin embargo, como el caso de Isabel Allende, he decido ponerlo aquí pues el realismo mágico de Macondo sin duda estaría en algún pueblo de América Latina, ¿o ustedes que opinan?; Los pasos perdidos, de Alejo Carpentier, que nos lleva a través de la selva venezolana; Diablo Guardián, de Xavier Velazco, nos presenta un Nueva York hedonista y lleno de lujos, con esa característica vida de estilo y moda que siempre ha rodeado a esta cosmopolita ciudad; Medianoche en el jardín del bien y el mal, de John Berendt, que a través de una historia real nos detalla Savannah, Georgia.

De la milenaria Asía presentamos Seda, de Alessandro Baricco, con una fantástica narración de los paisajes de oriente, dando un vistazo a Japón; Tokio blues, de Haruki Murakami, presentando al turbulento Tokio de los años setenta; Muerte en Goa, de Paul Mann, nos presenta una paradisiaca playa de la India.

Recorriendo África lo podemos hacer de la mano de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, que nos traslada a la selva negra de África, la vida del autor también es interesante de conocer; los pequeños igual deben acercarse al mundo de las letras y hay muchos cuentos, y más de mundos fantásticos, pero la fauna de África es un tema recurrente en muchos de ellos, así que pondremos en esta lista El libro de las maravillas, de Kornei Chukovski.

Pensé que Oceanía se nos escaparía en la lista, pero no, la recomendación es La isla de los zurdos, de Alexandre Jardin, la cual sucede en la Isla Héléne de Australia, donde los protagonistas están decididos a crear un mundo utópico basado en el amor; Rojo, de Somerset Maugham, es un cuento que ocurre en las Islas Polinesias, está disponible en línea.

En los mundos fantásticos es dónde más ejemplos podemos enlistar, me es inevitable iniciar aquí con La historia interminable, de Michael Ende, con esas escenas tan vívidas de la aventura de un niño en un mundo en decadencia, creo que está es la novela que marcó mi gusto por la lectura; aquí encontramos también la saga de Harry Potter, de JK Rolling, ubicada en un Londres moderno pero que nos lleva a un mundo paralelo lleno de magia; la trilogía del Señor de los Anillos, de JRR Tolkien, con su maravillosa tierra media; la saga de Canción de hielo y fuego, de George R Martin, que a muchos ha fascinado; y Las crónicas vampíricas, de Anne Rice, que nos muestra las emblemáticas ciudades europeas hasta las nuevas ciudades de Estados Unidos de América.

La lista es interminable, aquí solo les presento lo que muchos amigos me contestaron ante la pregunta antes mencionada, quedo en espera de las obras que ha ustedes los han hecho viajar a nuevos parajes con su narración y dejo esta lista como una opción para seguir viajando sin salir de casa, acompañado de una taza de té o café, según sea su gusto.

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