Pachuca.- De 2007 a la fecha, en la entidad fueron detenidos al menos cuatro objetivos prioritarios para autoridades federales por su relación con el crimen organizado. Los delitos por los que fueron señalados son secuestro, extorsión, homicidio, tráfico de drogas, entre otros.

El más reciente fue el caso de Óscar Andrés N, alías el Lunares, presunto operador de la unión Tepito, quien fue detenido la madrugada del viernes en Tolcayuca en un operativo conjunto entre las secretarías de Marina, Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, fiscalía capitalina y el gobierno del estado.

De acuerdo con medios nacionales, el Lunares tomó el control en 2018 del grupo delictivo que opera en la Ciudad de México, luego de la detención del exjefe de la organización: el Betito. El hombre contaba con una orden de aprehensión por privación de la libertad en modalidad de secuestro exprés agravado desde noviembre de 2019. Además, es señalado por narcomenudeo.

En tanto, en septiembre de 2018 Francisco Javier N, conocido como el H1, quien presuntamente era líder de una célula criminal que operaba al sur de Guanajuato, fue detenido en la entidad cuando circulaba en un vehículo tipo Lincoln por la vía México-Pachuca.

El sujeto era considerado uno de los principales objetivos criminales en ese estado y se le atribuían ilícitos como secuestro, extorsión, robo y tráfico de drogas. Asimismo, contaba con una orden de aprehensión por el homicidio de un hombre.

A su vez, en abril de 2015 Nicolás Trujillo Urieta, presunto cabecilla de una célula de los caballeros templarios, relacionado con un centenar de secuestros en Michoacán, fue detenido por policías federales cuando se trasladaba a un balneario ubicado en Atotonilco el Grande.

De acuerdo con autoridades, el hombre, de 24 años en ese momento, estaba relacionado con diversas extorsiones y secuestros, con los que llegó a tener más de 100 víctimas cautivas en campamentos improvisados.

En ese mismo municipio hidalguense, en junio de 2007 Luis Reyes Enríquez, también conocido como el Rex o Z-12, uno de los capos de los zetas, fue asegurado por elementos del Ejército mexicano y de la entonces Procuraduría General de la República (PGR).

Autoridades federales aseguraron que era uno de los hombres importantes de dicha organización, con capacidad para coordinar el trasiego de drogas con narcotraficantes colombianos de forma independiente. Tras su detención, fue trasladado a una prisión en Tamaulipas, donde en noviembre de 2018 fue asesinado.

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