La ponzoña de ese arácnido contiene dos compuestos que podrían ayudar a combatir las bacterias causantes de esa enfermedad, lo que abre la posibilidad de obtener un nuevo antibiótico

Ciudad de México.- El veneno de la especie de alacrán mexicano diplocentrus melici, nativo de Veracruz, contiene dos compuestos que podrían ayudar a combatir las bacterias causantes de tuberculosis sin afectar el tejido pulmonar.

Ese descubrimiento tiene repercusión importante en la salud pública, pues abre la posibilidad de obtener un nuevo antibiótico que probablemente ayude a controlar la enfermedad.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), 350 millones de personas en el mundo padecen tuberculosis, una enfermedad cuyo tratamiento dura seis meses. Los pacientes precisan cuatro antibióticos diferentes; cuando el enfermo presenta una mejoría es común que abandone los medicamentos, provocando la resistencia de las bacterias, entonces es indispensable confinar al individuo y aplicarle ocho fármacos durante dos años. Eso es un problema de salud pública importante.

El investigador del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Lourival Possani, el químico de la Universidad de Stanford Richard Zare y el patólogo Rogelio Hernández-Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, comprobaron la efectividad de los compuestos para eliminar infecciones provocadas por stafilococos aurus y bacterias causantes de la tuberculosis.

En entrevista para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), el académico del Instituto de Biotecnología explicó el proceso que llevó al descubrimiento, el trabajo de colaboración y el futuro de esos compuestos.

¿En qué consiste el descubrimiento?

“Mientras extraíamos el veneno del diplocentrus melici vimos que cambiaba de color en contacto con el aire, al investigar en el laboratorio ese inusual cambio, encontramos dos compuestos químicos involucrados; sin embargo, debido a que en el Instituto de Biotecnología no tenemos el know how y el equipo necesario para determinar la estructura molecular de estos, buscamos la colaboración de Richard Zare, de la Universidad de Stanford, quien es experto en identificar y sintetizar sustancias químicas.”

¿Qué tipo de estructura molecular tienen esos compuestos?

“Una cantidad muy pequeña del veneno que contiene los compuestos fue analizada en la Universidad de Stanford, donde se determinó que su estructura molecular consiste en dos benzoquinonas (una clase de moléculas tipo anillo con propiedades antimicrobianas): una roja y otra azul.

“Para realizar los análisis clínicos en ratones infectados con bacterias que causan la tuberculosis, contamos con la colaboración del doctor Rogelio Hernández-Pando, patólogo reconocido a nivel internacional por su investigación sobre esa enfermedad, quien, junto a su equipo de trabajo, encontró que la benzoquinona roja era eficaz para matar bacterias de stafilococos aurus, mientras que la azul eliminó las cepas de bacterias que provocan la tuberculosis.

“Gracias a esta colaboración tripartita y multidisciplinaria podemos decir que tenemos un antibiótico eficaz para el tratamiento de la tuberculosis. A partir del descubrimiento de estas dos benzoquinonas se diseñó un fármaco, gracias al trabajo del doctor Zare, de Stanford, que generó dichos compuestos de forma química, ya que la cantidad de veneno que se consigue es muy pequeña y, finalmente, las pruebas realizadas por el doctor Hernández-Pando.”

¿Cuál es el siguiente paso?

“Debido a que ya comprobamos la eficacia del fármaco porque mata las bacterias sin causar efectos secundarios, como daños al tejido pulmonar; lo siguiente fue registrar una patente internacional y publicar un artículo. Durante los últimos dos años trabajamos en el tema, no asistimos a congresos y tampoco comunicamos algo, hasta ahora. Finalmente, todo salió bien y es público.

“Tenemos experiencia en esta materia, pues hace 15 años escribimos sobre el veneno de alacrán y obtuvimos otra patente internacional que fue registrada en 20 países. Actualmente, ese producto está en manos de una compañía farmacéutica que realiza las pruebas clínicas.

“Actualmente, estamos a la espera de que alguna compañía farmacéutica se interese en ese fármaco y decida comprar los derechos de la patente para concluir los experimentos clínicos; hasta el momento, contamos con los análisis preclínicos, los cuales se realizan en animales, obtuvimos muy buenos resultados, sin embargo, antes de utilizarlo en la población es necesario probarlo en humanos y eso cuesta millones de dólares. Tal vez en cinco años se anuncie a nivel mundial, si la farmacéutica trabaja rápido y cuenta con los recursos económicos.”

¿Qué significa este hallazgo en un país con numerosos casos de picadura de alacrán?

“En México se presentan altos índices de picaduras de alacrán, alrededor de 300 mil personas cada año, aunque existe un antiveneno eficiente y seguro, hay quienes se resisten a aplicárselo en las siguientes dos horas posteriores a la picadura. Actualmente se registran hasta 90 muertes anuales porque la gente no confía en el antídoto; anteriormente morían entre 700 y 800 mexicanos víctimas del veneno de alacranes.”

¿Cuál es el beneficio para los científicos mexicanos y para la ciencia del país?

“Esta noticia ya se dio a conocer en Estados Unidos y Europa, eso significa que los mexicanos son capaces de realizar investigación de primer mundo. Somos el grupo más importante en lo que se refiere a venenos de alacrán y aún falta descubrir más usos potenciales de la toxina.”

tuberculosis

El investigador del Instituto de Biotecnología de la UNAM Lourival Possani, el químico de la Universidad de Stanford Richard Zare y el patólogo Rogelio Hernández-Pando, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán”, trabajaron en el tema

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, 350 millones de personas en el mundo sufren ese padecimiento que es causado por una bacteria que casi siempre afecta a los pulmones

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