Veneran al rock en el Vive Latino

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Esa atmósfera de pertenencia cobra sentido desde muy temprano. Los fans se plantan en las inmediaciones del inmueble, con caguama, lata o botella de cerveza en mano

Desde el mediodía, las tribus nómadas de la ciudad se desplazaron al Foro Sol

MANUEL TEJEDA / AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

El dios del rock le dijo a sus huestes: “Hagan una fiesta en mi honor”. Y durante 18 años y el mismo número de ediciones, sus súbditos han hecho posible el Vive Latino.
Desde el mediodía, las tribus nómadas de la ciudad se desplazaron al Foro Sol. El Metro es su medio de transporte favorito. Saturan la línea café. Todo es empujones y risas. Eso es un juego de niños comparado con los remolinos de slam que se arman más tarde a los pies de los escenarios.
Esa atmósfera de pertenencia cobra sentido desde muy temprano. Los fans se plantan en las inmediaciones del inmueble, con caguama, lata o botella de cerveza en mano. Toda Ciudad Deportiva es territorio Vive Latino.
Varios desfilan con playeras estampadas con el nombre de su grupo favorito.
Tampoco faltan quienes, con camiseta de la selección argentina o de sus clubes de futbol más populares, vienen a hacer sentir como en casa a Los Fabulosos Cadillacs, Los Caligaris y Babasónicos.


Por ahí hay uno que otro “niño pijo”, como diría Hombres G, confundido y desubicado. Como que llegó tarde al Corona Capital o al Electric Daisy Carnival.
Lejos quedaron ya las fechas en que la cerveza se agotaba antes de que acabara el espectáculo y de los jóvenes que bebían agua en el baño por no tener dinero. Hoy ganan lo suficiente como para apilar más de 20 vasos de chela de a 100 pesos.
“Pues el Vive y otros festivales ya son de chavorrucos. Porque ¿a poco crees que un chamaco puede comprar todo esto?”, cuestiona Fernando Colín, de Xochimilco.
El espíritu contestatario del rock queda representado en los ídolos de la jornada.
Pau Donés, de Jarabe de Palo, actúa con tal naturalidad en el escenario Indio Pilsner Plata que nadie creería que padece cáncer.
“Bonito” y “Grita” fueron las piezas con las que arrancó su presentación. Entre los 80 mil asistentes, según organizadores, la tocada causó expectación, al grado de que, para llegar a su escenario, se tenía que hacer una enorme fila de cinco minutos para ingresar.
“Depende” fue una pieza climática de su repertorio. Ríos de gente seguían llegando, lo que la convirtió en una de las actuaciones más destacada del Vive.
“Muchas gracias, México. Después de dos años, estoy tocando en un escenario gracias a ustedes”, dijo el cantante.
El tren de emoción de Jarabe lo continuaron Los Fabulosos Cadillacs, en el escenario principal, Indio, con lo mejor que tiene la banda: ska de la vieja escuela.
“Cadillacs (versión 91)”, “Mi novia se cayó en un pozo” y “V Centenario” abogaron por la nostalgia.
Jake Bugg echó mano de su carisma para cautivar a sus escuchas, al subir al escenario Vive Latino. “On my one” le bastó para poner a todos a gritar solo con su guitarra.
Kinky deslumbró con su escenario: una producción cúbica con juego de luces y una pantalla central, en la que sonaron rolas como “Presidente” y “Ejercicio No 16”.
Prophets of Rage, con miembros de Cypress Hill, Public Enemy y Rage Against the Machine mostró su solidaridad con México al exhibir un cartel con la leyenda “43”.
Hacia la medianoche aún se esperaba la presentación de Bronco para cerrar la primera jornada musical.

Hacia la medianoche
aún se esperaba la presentación de Bronco para cerrar la primera jornada musical

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