¿Cómo ver el cine? La suerte, la ambición y la sangre

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Pachuca.-

El hombre que dijo: “prefiero ser afortunado que bueno” vio la vida con profundidad. La gente teme aceptar que gran parte de la vida depende de la suerte. Da miedo pensar lo mucho que hay fuera de nuestro control. Hay momentos en un partido en que la pelota pega arriba de la red y por un segundo puede ir hacia delante o hacia atrás. Con un poco de suerte va hacia adelante, y ganas. O quizá no, y pierdes.

Esta es la tesis de una de las películas más importantes de Woody Allen, Match point (La provocación, en español) película de 2005 con las actuaciones de Jonathan Rhys Meyers, Scarlett Johansson, Emily Mortimer y Matthew Goode. Filme ganador durante 2006 del Globo de Oro en cuatro categorías como mejor película dramática, mejor director, mejor actriz de reparto y mejor guion; asimismo ganó un premio Goya, un premio César, un premio Oscar, un premio Turia y un Premio Sur.

Match point es la película más oscura y una de las favoritas del mismo Allen en donde hace una referencia constante a la novela Crimen y castigo de Dostoievski. Sin embargo, en ella también podemos ver una versión moderna del Macbeth de Shakespeare.
Recordemos que Macbeth es la historia de un hombre determinado por una profecía de grandezas revelada por las tres brujas. El hombre usa la revelación de las tres fatídicas, toma el destino en sus manos (la corona de Escocia) y con ella le sobreviene la culpa y la angustia como castigo de su ambición desenfrenada.

Mientras el personaje de Shakespeare está determinado por un destino, el protagónico de Woody Allen, Chris, está determinado por la suerte. El éxito de una persona depende más del hecho de haber estado parado en el momento preciso con las personas correctas, de esa forma “la existencia se debe más a una casualidad sin propósito ni diseño”.

Chris, interpretado por Jonathan Rhys Meyers, es un joven irlandés recién llegado a Inglaterra, quien fue un tenista profesional. Gracias a su exitoso antecedente entra a trabajar como instructor de tenis a un prestigioso club deportivo en donde conoce a Tom (Matthew Goode), hijo de uno de los empresarios más importantes de Inglaterra. Aquí comienza el suertudo ascenso de nuestro héroe, quien llevado por su ambición logra una vida acomodada y llena de lujos, sin embargo, puede perderlo todo si se descubre una doble vida llevada por las pasiones humanas. Y lo mismo que Macbeth decide defender la corona con sangre.

Una película distinta a todas las demás de Woody Allen por su capacidad siniestra, sin su característico humor. Nos hace cómplices del personaje principal, cuestiona nuestra moral, nos hace desear su suerte, su vida y justificar sus acciones.
Para ser honestos, ¿quién no quisiera ser rey en la vida real?

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