La amistad entre mujeres sí puede estar fortalecida por la sororidad de verdad, tejerse con alianzas y respeto constante, reconocerse diferentes para que no haya competencias a la mala o absurdas envidias. Sí existen las amigas que te dan la mano, que te quieren, que son cómplices y hermanas, consejeras y aliadas.
Siempre es sencillo que en los lugares donde trabajo, poco a poco, otra mujer me mira como su compañera, confíe en mis locuras y se una a ellas. Una mujer que no busca en mí ningún espejo, que no desea ser mejor ni vivir bajo mi sombra. Una cómplice que te escucha cuando intuye que es necesario y que te mira de frente, ya sea para celebrar tu vestido nuevo, para contagiarte su fuerza en los tiempos complicados o para compartir cada logro como si fuera suyo.
Es por eso que hoy quiero celebrar a una de esas buenas amigas, amiga de verdad, que siempre está juntito a mi corazón, a mi alma, mis certezas y hasta mis miedos. Ella se llama Martha Guadalupe Guerrero Verano, profesora investigadora en mi querido Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades. Guerrera garza en todos los tiempos, sonrisa con sonrisa, hombro con hombro. Gozosa en los inviernos para tomarnos un delicioso cafecito. Festiva en la primavera para lucir nuestros vestidos tatuados de flores. Traviesa al pisar las hojas durante el otoño. Me deja jugar con su apellido materno y compararlo con esas estaciones del año y jurar que el nombre le queda justo, que le ha dado un tono diferente a mis días veraniegos, primaverales y otoñales. Extiendo mis brazos con alegría y nos une un cálido saludo, mientras le murmuro: ¡Mi querida Verano, primavera y otoño!
Me ha acompañado en momentos muy significativos en mi vida y siempre se acerca a confirmarme que es “mi fan número uno”. Participó con mucha disciplina en nuestro libro sobre mujeres y futbol. Jamás olvido esa foto victoriosa donde celebramos la edición de estas historias femeninas y futboleras que hasta la fecha se siguen leyendo. Las confidencias no faltan, los consejos tampoco, nuestra sonrisa cómplice, los sueños compartidos. Nuestro andar por Oaxaca, su compañía en Guanajuato, el encuentro casual en Zacatecas, siempre juntas, siempre amigas. Por supuesto, yo también la presumo con orgullo, su doctorado, sus clases y conferencias. Los textos que escribe sobre derecho internacional, los reconocimientos que también ha recibido, los sueños y proyectos, todo es motivo para querernos más, para admirarnos, para avanzar cómplices de la vida. La conocí en esas reuniones del subcomité de género, ya hace 10 años, y no dejamos de coincidir en lugares, en cariños y en luchas constantes.
Hoy, Día del Amor y la Amistad, ella celebra su cumpleaños. Nada mejor que celebrarlo declarando públicamente este cariño y complicidad, riéndonos de los que creíamos eran malos tiempos, pues resultó que todo eso nos hizo más fuertes, nos unió más, confirmó que la amistad entre mujeres es posible.
Gracias Martha Guadalupe Guerrero Verano por ser amiga, por quererme sin envidias, por aliarnos sin competencias, por creer en mí como yo creo en ti, en caminos diferentes pero que siempre se cruzan. Feliz cumple, querida amiga, Verano de mi corazón.

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