¡Veras avanza, Morena es la esperanza! corean con todas sus fuerzas un grupo muy nutrido de jóvenes que le abren paso a Humberto Augusto Veras Godoy y a Raymundo Lazcano, candidatos a la diputación local del distrito 13 Pachuca. Es día de tianguis en un barrio popular, donde se dan cita los pachuqueños trabajadores que han conquistado el pan con su esfuerzo durante la semana; familias enteras vienen por “el mandado”. Dicen los que saben de campañas electorales que en esos lugares o te ganas los aplausos o te llevas la rechifla de la gente. Hay que tener mucho valor civil para caminar por ese mosaico de diversidades que tiene un mercado mexicano; Veras y su suplente lo recorrieron de lado a lado y se llevaron los aplausos ese día.
La algarabía de las juventudes distrae las miradas de los asistentes, quienes escuchan con atención a Humberto Veras y le reiteran su hartazgo por los altos precios de los productos, la falta de servicios, desempleo, la inseguridad, gasolinazos y la corrupción e impunidad que vive nuestro país. “Ya queremos un cambio”, dice doña Inés, madre de familia que vende ropa usada para sostener a sus dos hijos. “Conozco al maestro Veras, fue mi profesor y quise que visitara mi consultorio”, expresa con gran orgullo un joven médico que se siente emocionado porque el candidato le inspiró seguir en la ruta de la promoción y cuidado de la salud. “Los programas sociales deben de ser para los más necesitados”, grita una joven mujer que le reitera al candidato su apoyo y le manifiesta que no dejará que la condicionen ni la amenacen con quitarle los apoyos si vota por Morena, “votaré por Veras y Obrador y no me da miedo”, sentencia la joven madre.
Fuera de la campaña, en un momento de discreción, como cuando un padre da consejo a sus hijos, se le ve a Veras dirigirse a un par de jóvenes a los que les dice “no se cómo agradecerles este apoyo, este proyecto no es mío, es de gente como ustedes que serán los futuros profesionistas y los futuros candidatos que transformarán a nuestro país”. Si hubiera habido alguna duda sobre la calidad humana del candidato, con esa palabra se disipó toda desconfianza de eso jóvenes, porque se dieron cuenta que en lo público y en lo privado es un hombre congruente entre lo que dice y cómo habrá de dirigirse a los ciudadanos para los que va a legislar.

Una campaña a ras de suelo

La campaña de Veras es por llamarla de algún modo “a ras de suelo”, con largas caminatas por las calles llenas de baches, subiendo edificios de multifamiliares en franca necesidad, reencontrándose con un pueblo lleno de promesas incumplidas, escuchando al ciudadano y estrechándole la mano para decirle “soy uno más de los indignados que está en contra de los privilegiados de siempre, que se han llenado los bolsillos con el dinero público”.
Muchos intercambios de palabra ha tenido con la gente hasta el día de hoy y la respuesta reiterada es “no te olvides de nosotros porque tenemos la esperanza de que verdaderamente haya un cambio, México no aguanta más”. Con mucho respeto, de lo que significa empeñar la palabra, Veras reitera que no llega a tocar la puerta de los ciudadanos para prometer cosas, pero si de que será gestor de las peticiones de la gente y legislar a favor de las mayorías.
La narrativa de esta entrega no es para atrincherar a los lectores con alguna propuesta política, sino que tiene el objetivo de identificar perfiles valiosos como el que hoy se ha descrito. Debemos de razonar y diferenciar el voto para castigar a los políticos oportunistas, estén a la izquierda, a la derecha o al centro. La congruencia política no se encuentra en el color de un partido, esa se halla en la defensa de las causas justas y la indignación por cualquier daño cometido a cualquier ser humano.
Entonces, nuestra pluma y nuestra dignidad no la orienta una coyuntura electoral ni color de partido alguno, sino la fe en las personas que nos acompañan en este viaje llamado vida.
Mucha suerte Humberto Veras Godoy, amigo de rostro y corazón sincero.

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