“Libera tus pensamientos sin que la crítica importe, escribe como un deporte ya sean ensayos o cuentos, no cejes en los intentos de plasmar en el papel lo que estremece tu piel y te agita el corazón,
puede ser una canción o una ocurrencia cualquiera, o detállanos entera tu concepción de la vida, relátanos la medida del espacio de tus sueños, tus remansos, tus empeños por alcanzar las estrellas, todas esas cosas bellas que hacen de ti lo que eres, escríbelas si es que quieres a tu paso dejar huellas”

Pachuca.-Etnomusicólogo, escritor, cantante, fotógrafo, poeta, conocimiento y aprendizaje, integrante fundador del grupo de música tradicional mexicana Zazhil, Ernesto López Ortega es arte, una pieza única oriunda de Lagos de Moreno, Jalisco, la pasión es su filosofía de vida.
“La función del arte es transmitir el conocimiento, legar, encontrar un oído que te escuche, donde depositar lo que tú tienes. Formar, no educar, eso es a lo que queremos llegar los que estamos dedicados al arte, formar personas que sean críticas.”
Su personalidad sencilla, amable y entusiasta contagia, después de 19 años ejerciendo como perito en la procuraduría estatal, el cambio de administración lo dejó sin empleo y sin derecho a jubilación desde septiembre de 2016, actualmente fabrica instrumentos musicales.
“Me dolió al principio, salí por no estar de acuerdo con el sistema pero rápido te adaptas porque gracias a Dios sé hacer muchas cosas, tengo mi estudio de grabación y mi taller de laudería. Todo mi tiempo libre es para seguir haciendo música y poesía, como antes.”
Su espíritu de lucha lleva por estandarte de protesta la música y la poesía a cualquiera que esté dispuesto a escucharla, hoy, todo quedó documentado en su libro Versos diversos. La décima en México.
“Para mí no es un libro de poesía, es un libro de texto, de todo lo que investigué y ahora trato de delegar a la siguiente generación. Tardé más o menos 20 años en desarrollar el libro, y aproximadamente 10 años de investigación.
“A mí siempre me gustó escribir, al principio mi poesía era sin estructura, sin longitud de versos, sin fórmula. Mi profesor fue Guillermo Velázquez, el curso de estructuras literarias es de las cosas más importantes que me han pasado en la vida porque a raíz de eso empecé a escribir con más forma y fuerza. Además de mi poesía, en el libro explico todas las formas literarias que llegaron al país y al continente, en qué lugares se establecieron, revolucionaron o se estancaron.”
Con su ímpetu inquebrantable, acusa que la cultura en México está secuestrada por personas que la utilizan para fines nada culturales, “yo lo veo, simplemente tengo seis años intentando que me editen este libro, dan becas o apoyos a otras personas que a veces no tienen idea de lo que están haciendo y eso es lo peor. Quiero que el libro llegue a todos los sectores, porque la cultura es todo, la cultura es un legado de padres a hijos, es absolutamente todo lo que nos rodea.
“Lo que yo quise dejar mucho en mi libro es exactamente eso, los versos diversos, no es nada más de un solo tema, en este libro vas a encontrar algunas investigaciones de música tradicional de los pueblos, vas a encontrar poesía para jóvenes, poesía para reflexión y me meto en todos los temas; poesías para personas que se sienten relegadas y que andan metiéndose en las drogas, buscando aceptación en la sociedad, sin saber todo el legado que tenemos.”
Además de la música y la poesía, su pasión está dividida entre la pesca, las palomas mensajeras y de todo aquello que pueda generar vida, tiene como proyecto a corto plazo crear su propio huerto. Su función social es legar, por eso también imparte clases gratis de música, su objetivo es dejar la conciencia que debe existir un pueblo crítico, informar sobre la cultura de nuestro país, como única forma de cambiar a México.
“El cambio de la nación no lo da ningún partido, no se entrega por pedido ni en las urnas de cartón, ni rezando al gran patrón, el cambio es cosa de conciencia, de actitud y decencia, de no pisar al de abajo, de aplicarse en el trabajo y el cambio es la consecuencia.”
Ernesto López Ortega vivió de la música desde su adolescencia y hasta la actualidad le abrió todas las puertas… le dejó a los mejores amigos, las mejores satisfacciones. Conoce más de 17 países llevando la música y la poesía de México; en 2012 representó a Hidalgo en Cuba en un congreso de poetas y dejó en alto al país. La música y la poesía le han dejado todo lo que es: lucha, pasión y vida.

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