El uno añora al otro y el otro añora al uno; ninguno sabe cuándo o cómo o dónde, pero en cuenta tienen
que dejarán sus lados para encontrarse a mitad de calle

Viene un par de cintas a colación, contrarias en su numerador y sorprendentes en el común denominador: de 2009 la brasileña Viajo porque preciso, volto porque te amo y de 2015 la irlandesa Brooklyn, nominada como mejor película en el Oscar más reciente.
La primera, más figurativa en las listas del cine independiente y de bajo presupuesto, fue presentada en el Festival Internacional de Cine de La Habana 2009 como una road movie o película de carretera. Es la bitácora en primera persona de un hombre de quien solo se nota su soledad y anhelo en la distancia respecto al ser que ama.
Viajo porque preciso, volto porque te amo es metáfora del vacío y aislamiento, el proyecto insiste en que el espectador acompañe al protagonista en su sufrimiento a través de imágenes que pecan adrede por su mala calidad, sobre la carretera, en medios inhóspitos. Es importante entonces que el desagrado por la experiencia visual destaque el valor del personaje extrañado, el amor.
Aunque el amor siempre está…
De esto también da cuenta la película de John Crowley, Brooklyn, solo que a diferencia de su homóloga brasileña, los embates del amor quedan neutralizados por el factor comedia.
En la primera, la línea que mide la intensidad es decadente hasta las consecuencias últimas; en la segunda, el amor trae problemas; estar lejos cuesta, pero no al grado de sumirse en el pantano de la depresión.
En Brooklyn, que no logró el Oscar a mejor película frente a Spotlight, la distancia ayuda a fortalecer los sentimientos, sirve como una dinámica para que los corazones retrocedan para tomar carrera en un encuentro definitivo.
En aras de una doble recomendación de comunes denominadores, vea Brooklyn de Crowley, pero antes contemple el proyecto carretero de Karim Aïnouz y Marcelo Gomes, Viajo porque preciso, volto porque te amo.
Al final el uno añora al otro y el otro añora al uno; ninguno sabe cuándo o cómo o dónde, pero en cuenta tienen que dejarán sus lados para encontrarse a mitad de calle.

@lejandroGALINDO
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