*Como presidente ignorante y fanfarrón
*Como expresidente …¡Peor!

Al final de los años 80 el Partido Acción Nacional, cuyos fundadores y liderazgos ideológicos, que tenían bien definida su doctrina de derecha clerical, fueron infiltrados por un grupo de empresarios de centro derecha solo con la ambición de llegar al poder y hacer negocios –para desplazar al PRI– ante la exigencia de cambio por el hartazgo ciudadano en 1988 que fue aprovechado por Carlos Salinas quien se robó la presidencia de la República; y entre esos oportunistas estaba Vicente Fox Quezada, quien como parte de ese neopanismo se les coló primero como gobernador de Guanajuato y después como candidato ganando la presidencia de la República en el 2000.
Este personaje, quien venía de ser empleado de la Coca Cola, supo aprovechar su lenguaje populachero, con dichos que calaban entre la gente deseosa de terminar con el régimen corrupto de los priistas, utilizando frases de campaña como: que “acabaría con las víboras prietas, tepocatas y culebras”, refiriéndose a los corruptos, o la frase famosa de que “acabaría con el conflicto de Chiapas en 15 minutos”, o la de “Pemex y la Virgen de Guadalupe son símbolos para los mexicanos que deben manejarse con mucho cuidado”, además de ignorante fue irrespetuoso y misógino, pues dijo que en “cada hogar mexicano había una lavadora pero de dos patas”, en clara y grosera alusión a las mujeres.
Todos esos disparates, más el dineral que le consiguió quien en ese entonces era su cuate Lino Korrodi a través de la agrupación Amigos de Fox, contrastó con la seriedad del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano del PRD, quien por segunda ocasión era candidato a la presidencia y quien además tenía la mejor propuesta de gobierno, derrotando también al priista Francisco Labastida Ochoa, quien cargaba con el rechazo de la mayoría de los votantes; aprovechando Fox humorísticamente con el “hoy, hoy, hoy” del primer debate fallido entre ellos, frase que fue bien aprovechada por sus publicistas, entre otras acciones y trapacerías que lo hicieron ganar y ser el primer presidente de la República de la alternancia, la cual finalmente desperdició.
Ya siendo presidente de la República y teniendo a su favor el bono democrático y la esperanza de cambio que tenía la población que votó por él, además de contar con una mayoría legislativa opositora, quien pudo haberle dado un mejor marco legal para transitar a la democracia, para endurecer las penas contra la corrupción y la impunidad y proponer políticas públicas que mejoraran la condición económica de los mexicanos, no lo hizo, y así fue todo su sexenio, donde llegó a decir varias veces que “…llegó la hora de dar la madre de todas las batallas en contra del crimen organizado”, que tampoco dio, pues en su sexenio nacieron las grandes organizaciones delincuenciales como los Zetas, la Familia michoacana y se le fugó por primera vez el Chapo del penal de “Puerta Grande”, y así incumplió el que detendría a los “peces gordos” que tanto alardeó.
Él y la señora Martha Sahagún, con quien ya siendo presidente se casó, llegaron a la presidencia de la República sin tener riquezas, vivían medianamente y todo aquello que dijeron en contra del enriquecimiento ilícito de los políticos terminaron sucumbiendo ante el poder y el dinero, siendo ganones de grandes negocios los hijos de ella, los hermanos Bribiesca Sahagún y otros. Siendo así todo su gobierno de “grandes bussiness, ocurrencias, disparates, improvisaciones” y sin nada relevante que lo distinguiera como un gobierno exitoso de la alternancia en el poder. Después vino el desafuero contra Andrés Manuel López Obrador por un desacato administrativo encontrando la mejor oportunidad para deshacerse del tabasqueño y cerrarle el paso en 2006 a la presidencia de la República.
Sin embargo, las grandes movilizaciones de miles de mexicanos en contra del desafuero, pero sobre todo el parón en seco que le hizo en 2005 el estudiante oaxaqueño de derecho Raúl Alberto Sánchez, quien en una gira por ese estado el joven armado de valor levantó una pancarta con la frase “Fox, traidor a la democracia”, cuyo hecho e imagen dio la vuelta en el país y en el extranjero, logrando que Fox se desistiera del desafuero. Después terminó su sexenio sin pena, ni gloria, atreviéndose a decir en otro de sus disparates que él había sido mejor presidente que el licenciado Benito Juárez García, todo ello para vergüenza de todos los mexicanos.
Sigue vigente a partir de ser ahora millonario, de tener el Centro Fox en San Francisco del Rincón a través del cual hace grandes negocios, está presto a que se legalice el consumo de la mariguana para ser un gran productor y exportarlo sin escrúpulos, no con fines curativos, ni sociales, solo aprovechar para hacer dinero. Su protagonismo no para, lo mismo dice que él personalmente va a impedir que López Obrador sea en 2018 presidente de México, que defiende la democracia en Venezuela o que va enfrentar a Trump y sus políticas, pero en realidad solo sigue haciendo el ridículo y lo siguen evidenciando como un patán, oportunista y vividor.
Ahí está como el 5 de julio fue increpado por el ciudadano Jorge Domínguez de San Cristóbal de la Casas en Chiapas, quien lo dejó mudo al decirle “…mataste la transición por tu inutilidad, quedaste a deber mucho, eres cómplice, pudiste acabar con el PRI y no lo hiciste, qué lástima que los mexicanos te sigamos manteniendo”, qué claro fue este mexicano, ya que a Fox solo le interesa su pensión que AMLO les va a quitar a todos los expresidentes; su último ridículo lo hizo el pasado domingo en Venezuela donde se fue a entrometer en la vida interna de ese país con problemas que solo a los venezolanos les corresponde resolver, y no a él que es incapaz de alzar la voz contra la antidemocracia y fraude electoral que acaba de darse sobre todo en el Estado de México, como recordemos lo hizo en el 2012 cuando llamó a votar por Enrique Peña. Esto lo ratifica como lo que es ¡un traidor a la democracia!

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