Ya tenía tiempo que no venía el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a Hidalgo: desde el pasado 4 de enero cuando visitó la Sierra Otomí-Tepehua para dialogar con pueblos originarios de esa región. En realidad, es poco tiempo: algo más de cuatro meses que no pisaba tierra hidalguense. Aunque la diferencia es notable si se compara con las nueve ocasiones en que visitó la entidad el año pasado. El punto es que la visita del presidente es muy esperada. Hay muchos asuntos pendientes aparte de la seguridad pública, que por cierto últimamente anda extraviada. Y uno de esos asuntos, que ya se convirtió en urgente, es el conflicto que mantiene hoy la unidad de inteligencia financiera (UIF), dependiente de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Se trata de un asunto urgente que durante más de un año ha provocado daños a la imagen de esa casa de estudios, pero que también ha desgastado su patrimonio. Por eso hoy, tanto el rector Adolfo Pontigo Loyola como el presidente del Patronato Universitario Gerardo Sosa Castelán buscarán reunirse con el mandatario y explicarle de viva voz cuál ha sido la situación a raíz del congelamiento de las cuentas y cómo el asunto se ha prolongado de manera irracional, incluso más allá de un fallo que fue favorable a la casa de estudios por parte del Poder Judicial federal. El encargado de facilitar el encuentro es el gobernador Omar Fayad Meneses, quien ya habría aceptado fungir ese rol en bien de la propia entidad. ¿Tendrá el presidente la sensibilidad de recibir a las autoridades universitarias? Ya veremos. De filón. Un asunto de extrema urgencia. Resulta que familiares del empresario Samuel Castro denunciaron la noche de ayer a este diario su posible contagio por el coronavirus (Covid-19) en el Centro de Reinserción Social (Cereso) de Pachuca. La familia del empresario, que se encuentra privado de su libertad desde hace más de ocho años y quien es propietario de Motor Coach Industries, sufre desde hace 10 días una enfermedad respiratoria grave similar al Covid-19. Pero ni por la precariedad de sus síntomas le han permitido realizarse prueba alguna para descartar la patología y tampoco lo han trasladado a un nosocomio. El empresario ya experimentaba la noche de ayer pérdida motriz en extremidades y dificultad grave para respirar. ¿Y los médicos del penal? Ellos tranquilos, sin prisa, el trámite, en pausa. Afortunadamente, ya está levantada una queja ante la visitadora de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), María Eugenia Montiel.

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