Pachuca.-

Las mejores políticas públicas en cualquier país, estado o municipio, están fundamentadas en diagnósticos de la realidad y con mucha claridad enfocan recursos humanos y financieros para resolver, en la mayor medida posible, los problemas más urgentes e importantes.

En ese sentido, el municipio hidalguense de Acaxochitlán, con el propósito de diseñar, aplicar y evaluar proyectos y programas que incidan en el desarrollo integral de la población indígena, principalmente las mujeres, solicitó elaborar un diagnóstico sobre la situación de ese sector de la población.

Para lograrlo, el ayuntamiento concursó ante la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) delegación Hidalgo con el proyecto titulado Violencia de género en el municipio de Acaxochitlán. Un acercamiento a la realidad, con lo que lograron los recursos necesarios.

El diagnóstico fue realizado por un grupo de investigadoras del área académica de sociología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), liderado por las doctoras Silvia Mendoza Mendoza y Rosa Elena Durán González, quienes desde la interdisciplinariedad abordaron los temas de mujeres, mujeres indígenas y derechos humanos, a través de la realización de grupos focales, divididos por edad y diferentes comunidades del municipio, donde lograron documentar las formas en que viven y se desarrollan. Todo el trabajo y resultados están plasmados en un libro editado por la CDI.
Para lograr el diagnóstico, las investigadoras de la Autónoma de Hidalgo estudiaron la situación de 315 mujeres divididas en cinco grupos de edad: niñas de preescolar, de primaria, adolescentes, adultas y adultas mayores.

Con los grupos focales por edad lograron visibilizar la violencia e identificar los obstáculos que enfrentan al ejercer sus derechos a una vida libre de violencia, educación, igualdad y salud.
Así, el documento Violencia de género en el municipio de Acaxochitlán. Un acercamiento a la realidad indica como principales resultados que las mujeres estudiadas carecen de información sobre sus derechos.

Desde que eran niñas recibieron un trato diferenciado por motivos de género, fueron discriminadas por sus padres, madres y hermanos, y posteriormente por sus parejas y suegras, por lo que la desigualdad de género está dada tanto por hombres como por las mismas mujeres de mayor edad.
Es muy recurrente que las mujeres en edad adulta vivan la ausencia de su pareja, ya sea por fallecimiento, trabajo o abandono, por lo que tienen que hacerse cargo de la economía familiar.

Respecto al derecho a la educación, encontraron que 12.9 por ciento de las mujeres estudiadas no tenía estudios y 15 por ciento no sabía leer ni escribir. La media promedio fue de primaria concluida, únicamente dos mujeres terminaron el nivel profesional.
Otra constante es que muchas empezaron a vivir con sus parejas o se embarazaron a temprana edad y no se han incorporado al mercado laboral; 64.5 por ciento se dedica a actividades del hogar.
Respecto al derecho a la salud, tienen acceso a algunos de esos servicios, pero no de manera integral. Preferentemente se acercan para la atención de sus hijas e hijos, no para ellas.

Por último, en el grupo de adultas se concentraron los datos estadísticos más altos de violencia y la mayoría calla por temor al estigma social. Las que decidieron separarse de sus parejas o denunciar la violencia, tenían varios años de estar en esa situación.

Contexto

Acaxochitlán es un municipio hidalguense rural y predominantemente indígena. Con casi 44 mil habitantes, donde hay más mujeres que hombres en una diferencia de casi 2 mil personas.
De acuerdo con datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en su medición de 2017 de la población total de Acaxochitlán indicó que 33.8 por ciento estaba en condición de pobreza extrema, 49.1 por ciento en pobreza moderada; en suma, 83 por ciento de las personas que residía en el municipio tuvo en común la condición de pobreza.

Otro dato grave es que casi una cuarta parte de la población de esa demarcación registró carencia de acceso a los alimentos, es decir, una de cada cuatro personas que habitan en el municipio despierta con la incertidumbre de la comida del día.
Tal situación se agrava porque 93 por ciento de la población carece de acceso a la seguridad social, es decir, ante situaciones eventuales de accidentes o enfermedades, o por situaciones de embarazo o de vejez, las personas y sus familias carecen de mecanismos de subsistencia.

La pobreza, como una condición social e histórica gestada en procesos estructurales, y recrudecida en las acciones colectivas e individuales, no afecta de la misma manera a hombres y mujeres, lo que empeora cuando se trata de población hablante de una lengua indígena. En 2015, la tasa de analfabetos era de 16.43 hombres contra 29.16 mujeres.

La violencia por razones de género
es una situación que afecta a hombres y mujeres, pero en la población femenina los casos son recurrentes, pues la violencia no respeta edad, ya que niñas, mujeres y adultas mayores son violentadas en distintas formas y en todos los espacios donde permanecen o transitan

Científicas invitadas

[ Silvia Mendoza Mendoza ]

es doctora en antropología social y se desempeña como profesora e investigadora en el área académica de sociología y demografía de la UAEH. Imparte cursos en los niveles de licenciatura, maestría y doctorado.
Como investigadora ha participado en importantes proyectos, los más recientes son: Empoderamiento económico de las hongueras del municipio de Acaxochitlán, Hidalgo, a través de procesos organizativos para la elaboración de productos alimenticios a base de hongos silvestres y cultivo orgánico de plantas, un grupo multidisciplinar con recursos del Instituto Nacional de Mujeres y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Corresponsable en dos proyectos más: Violencia de género en el municipio de Acaxochitlán, con la CDI y el Instituto Municipal de las Mujeres de Acaxochitlán; y Diagnóstico de mujeres indígenas en Pachuca de Soto, Hidalgo, con recursos federales y municipales de diversas instancias.
Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel uno e integrante del grupo de expertas regional sobre indicadores de ejercicio de derechos de las mujeres, convocado por la Comisión Interamericana de Mujeres de la Organización de los Estados Americanos (OEA).

Colabora en la elaboración y coordinación de la Cátedra UNESCO “Educación intercultural para la convivencia, la cohesión social y reconciliación en un mundo globalizado”, realizada en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu) de la UAEH, desde 2009.
Lo que más le gusta de la vida es compartir los alimentos en familia, especialmente cuando la actividad convoca a niños y adultos, hombres y mujeres, durante los días de los fieles difuntos, posadas, fiestas del pueblo y lo que se agregue en el año.

[ Rosa Elena Durán González ]

Rosa Elena Durán González es doctora en ciencias de la educación por la UAEH, es candidata para ingresar al SNI y es profesora investigadora del área académica de ciencias de la educación e integrante del cuerpo consolidado Estudios Sociales y Culturales en Educación en la Autónoma de Hidalgo.
Es integrante de la Cátedra UNESCO “Educación intercultural para la convivencia, la cohesión social y reconciliación en un mundo globalizado”.

Desde 2010 coordina la maestría en ciencias sociales, programa incorporado al padrón nacional de posgrados de calidad con dos refrendos ante el Conacyt.
Es miembro activo de la Red Late, Red Temática Mexicana para el Desarrollo e Incorporación de Tecnología Educativa; fue becada por Erasmus Mundus Eurica para realizar una estancia de investigación en la Universidad de Lodz, Polonia, en 2015.
Ha participado en 23 proyectos de investigación como responsable, consultora y colaboradora, entre los que están: Evaluación externa a nivel nacional del programa de niños y niñas jornaleros migrantes de la Secretaría de Educación Pública en 10 estados de la República; el proyecto en Red Modos colectivos de producción de conocimiento de los cuerpos académicos de universidades públicas en colaboración con cinco universidades del país. Y el Catálogo de comunidades indígenas en el estado de Hidalgo, en convenio tripartita con la Universidad de Hidalgo, la CDI y Congreso del estado.

En el plano personal, disfruta de las reuniones con sus amigas, especialmente de compartir tiempo de cena o comida, incluso cocinar para ellas y familiares, porque es una forma de decirles que los quiere. Le gustan los gatos, las plantas y cultivar su pequeño huerto.

Las investigadoras

al frente del proyecto de investigación hablaron sobre este durante el programa radiofónico “Luciérnaga”, que conduce Elsa Ángeles

Para saber

Violencia de género recrudece en indígenas
La violencia por razones de género es una situación que afecta a hombres y mujeres, pero en la población femenina los casos son recurrentes, pues la violencia no respeta edad, ya que niñas, mujeres y adultas mayores son violentadas en distintas formas y en todos los espacios donde permanecen o transitan; la agresión a su integridad está asociada al sistema patriarcal que prevalece en la sociedad, donde son concebidas como propiedad y derecho masculino.

Lo anterior es parte de la introducción del libro Violencia de género en el municipio de Acaxochitlán. Un acercamiento a la realidad, coordinado por las doctoras Silvia Mendoza y Rosa Elena Durán.
Las autoras explican que cuando se habla de violencia de género en contra de la mujer, el problema se recrudece en las indígenas, pues su condición las coloca en mayor vulnerabilidad y, por tanto, enfrentan mayores retos para ejercer sus derechos.
Históricamente han padecido el sometimiento, subordinación, discriminación y desigualdad sistemática en los ámbitos social, cultural, económico y político, a pesar de existir algunos avances en política pública.

En ese escenario, las mujeres indígenas han cumplido el rol de subordinación y mandato que se ha impuesto desde una visión colonizadora y patriarcal: ser madres, ser cuidadoras, conminadas al espacio privado donde la obediencia hacia la figura masculina en la jerarquía familiar con el padre, los hermanos y posteriormente la pareja, mantienen a las mujeres sometidas y custodiadas para una vida de servicio doméstico y cuidado de los otros.

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