Violencia de género, según la ONU (1995), hace referencia a “todo acto de violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psíquico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada”. La violencia de género es parte de un entramado donde, según Bourdieu, prevalece la dominación masculina. Por tanto, la violencia de género se da mayoritariamente de hombres a mujeres.
Ese tipo de violencia en nuestro país se reconoce cada vez más como uno de los principales problemas sociales. Las escandalosas cifras de feminicidios cada día van en aumento. Así, en 2015 y lo que va del año, ha habido 32 mujeres asesinadas en Hidalgo. Y no es una de las entidades donde más violencia de género se registra, como el Estado de México, por ejemplo. Cabe aclarar también que las leyes son muy rígidas y no todos los casos de asesinatos violentos a mujeres pueden considerarse feminicidios, lo que no quiere decir que no sean violencia de género.
Además de esa violencia más extrema, la violencia sexual en México presenta cifras muy elevadas. Se trata de violaciones, abusos sexuales, hostigamiento, etcétera. También se reconocen la violencia psicológica, la económica y la patrimonial, entre otras. Y existen algunos colectivos y asociaciones civiles que luchan por acabar con esa situación.
Por otra parte, la banda es un tipo de música popular mexicana. Y, aunque es propia de una región, desde hace algunos años se ha ido extendiendo en todo el país. Al igual que la música ranchera, presenta situaciones de despecho que podrían parecer simplemente basadas en el amor romántico. Sin embargo, con un análisis de género se puede entrever que promueven ciertos tipos de violencia, especialmente psicológica. Asimismo, en fechas más recientes, algunas de estas canciones –como he analizado con mi equipo de investigación– van más allá y promueven otras violencias como la económica o la sexual (ejemplos: “Y ahora resulta” de Voz de Mando o “El tierno se fue” de Calibre 50). Por si fuera poco, tenemos el polémico caso del video de Gerardo Ortiz de la canción “Fuiste mía”, la cual solo narra una situación de infidelidad y desamor. Sin embargo, el video muestra al marido despechado que mata al amante y ata a la mujer; sugiere tortura y violencia sexual y culmina con la mujer encerrada en la cajuela del auto y el marido quemando el coche. Esto, en un país donde los feminicidios van en aumento, debería preocuparnos fuertemente como sociedad.
Los medios de comunicación son una de las agencias, a través de las cuales somos socializados como hombres o mujeres, y son los que transmiten esas canciones. Por lo tanto, no solo las relaciones de género, basadas en la dominación masculina, sino la propia violencia de género, son promovidas a través de los medios de comunicación. Si estamos expuestas y expuestos constantemente a esos mensajes no es de extrañar que nos vayamos volviendo cada vez más indolentes frente al problema de la violencia de género. No es que la música de banda debiera dejar de producirse o que debiera prohibirse, se trata más bien de crear conciencia de los mensajes que se transmiten a través de los medios y de intentar que se transmitan otro tipo de mensajes que promuevan la igualdad y el respeto entre hombres y mujeres.

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