Violencia política de género en Hidalgo

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Josefina Hernández Tellez

En estos días de “propuestas” y “promesas” de aspirantes a dirigir algún espacio de la vida política del país, la realidad salta a la vista, al oído y en los impresos: de la incredulidad a la burla, y del discurso políticamente correcto a la misoginia y el sexismo. En resumen, en este siglo XXI, identificado por la “igualdad y reconocimiento de los derechos de las mujeres” es también signado por la violencia abierta y brutal contra ciudadanas que aspiran a tomar un lugar en la conducción del país.
Ese es el caso de la candidata de Morena por el distrito 03 con cabecera en Actopan, Simey Olvera, quien en estos días presentó la primera demanda por violencia de género ante la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) y que deberá ser turnada a las instancias correspondientes. El motivo es la descalificación y denigración con el que se le atacó en redes sociales a través de un meme donde la composición de imágenes y el hashtag #ladyputadadelPRAN, agreden no solo a su persona, sino también a su genuino y supuesto derecho garantizado de contender y ser evaluada desde su desempeño en la política y su capacidad, pero que sienta precedente de cómo hoy todavía la cultura misógina, sexista y patriarcal no ha sido superada y atenta contra la mitad de la población en su dignidad humana.
Ese hecho confirma cómo, en general, la violencia electoral se ha instalado en este proceso: tres agresiones diarias, 34 homicidios de aspirantes en 11 estados, (Consultora Etellekt, del 30 de marzo al 26 de mayo de 2018, en https://www.huffingtonpost.com.mx/2018/05/28/elecciones2018-entre-violencia-y-muerte-tres-agresiones-por-dia-contra-politicos_a_23445267/). En lo que respecta y atañe a las candidatas, quienes de forma cotidiana y naturalizada reciben descalificaciones, amenazas, insultos y amenazas.
El Instituto Simone de Beauvoir alertó sobre el reforzamiento del pensamiento que relega a las mujeres de su derecho legítimo de participar en la vida pública política: “porque al permitir que se utilicen estereotipos de género en el espacio público, se refuerza en el imaginario colectivo la idea de que las mujeres, particularmente indígenas, no pueden acceder al poder. Refuerza la idea de que no es su espacio… no se trata de garantizar solo la vida y la integridad física de las personas, sino de garantizar nuestro lugar en el espacio público. ¿Cómo podemos pedirles a las mujeres que accedan a sus espacios si en pleno siglo XXI siguen teniendo que arrebatarlos? Urgen garantías para el ejercicio de los derechos políticos de las candidatas”. (https://www.elsoldetijuana.com.mx/mexico/candidatas-sufren-violencia-de-genero-1715275.html).
Hace un par de meses, en Guerrero, uno de los estados con uno de los más altos índices de violencia política por género, fue asesinada Dulce Rebaja Pedro, precandidata a diputada local por el distrito 25 del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
Lejos de atajarse y atender ese fenómeno social, la consultora Etellekt informó que el proceso de este año ha sido el más violento de la historia electoral del país y que en el caso de las mujeres no es la excepción.
El Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir denunció también que la violencia política contra las mujeres hoy es inaceptable y que ha escalado, de ser psicológica y verbal a las agresiones físicas, hasta la muerte como es el caso de Alicia Díaz en Monterrey, ocurrido en días pasados. Lo grave es “que afecta gravemente su inserción a la vida pública del país. Del 8 de septiembre de 2017 al 8 de abril de 2018 han ocurrido 33 casos de agresiones contra mujeres políticas, la mayoría de ellas (24) aspirantes y candidatas”.
Entre las candidatas que han alzado la voz están Violeta Lagunes, quien denunció por difamación y esterotipación en la contienda por la alcaldía de Puebla; el de Susana Harp, candidata al Senado en Oaxaca, y Patricia Azcagorta Vega, candidata a la presidencia municipal de Caborca, Sonora.
El caso más grave, de acuerdo con el Instituto Simone de Beauvoir, es el de “Nestora Salgado, en la que el candidato de la coalición Todos por México a la presidencia ha reforzado la idea de que la candidata al Senado por la coalición Juntos Haremos Historia (PT-PES-Morena) es secuestradora, a pesar de haber sido absuelta de los cargos y existir un informe del grupo de trabajo de la ONU sobre la detención arbitraria que concluye que el Estado mexicano violó flagrantemente sus derechos humanos”. (https://www.elsoldetijuana.com.mx/mexico/candidatas-sufren-violencia-de-genero-1715275.html).
Así el clima electoral en el país y en nuestro estado, con la denuncia de la candidata de Morena Simey Olvera que esperemos tenga una adecuada respuesta. El estado de cosas actual nos urge a replantear y repensar sobre la cultura política en general y sobre la cultura entre géneros que lejos está de la igualdad, equidad o equilibrio.

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.