La vida que tengo es todo lo que tengo
y la vida que tengo, es tuya.
El amor que tengo a la vida que tengo
es tuyo y tuyo y tuyo
Leo Marks

La comunicación siempre ha existido entre los seres humanos no importando de qué forma y cómo; en los tiempos actuales, que es este siglo XXI, existen muy diversas y diferentes formas para transmitir nuestras ideas y pensamientos, pero estas formas tan especiales que tenemos para comunicar poco a poco han surgido conforme se van necesitando. Recordemos que el ser humano no está estático, pues somos seres pensantes y en constante movimiento, por lo que de esa manera nacen esas formas de comunicación.

Todos tenemos una forma específica para comunicarnos, empleando diferentes tipos de lenguaje, y todo depende de lo que deseamos transmitir y a quién o a quiénes va dirigido el mensaje, porque es nuestro pensamiento o ideas enviadas a otra persona que se encuentran compuestos de signos, símbolos o señales, siendo esto el objeto de la comunicación. El mensaje en sí mismo es el contenido de la comunicación; en él se incluye la información que el emisor envía a través de uno de los tantos medios de comunicación al receptor, como lo fueron en su momento los transmitidos por Violette Szabo, quien por su viveza fue contratada como agente especial para transmitir los mensajes en tiempos de la segunda Guerra Mundial, en la famosa batalla de Normandía, utilizando un lenguaje con códigos especiales para no ser interpretados y saboteados por los nazis.

Nombre original: Violette Reine Elizabeth Bushell, nacida en París el 26 de junio 1921, en la familia Bushell; ella fue la única mujer de cinco hijos. Su padre Charles George Bushell, de origen inglés, fue taxista y su madre era costurera originaria de la zona francesa del Somme. La única hija que tuvieron estuvo alejada de ellos a causa de los problemas económicos; ella y su hermano menor estuvieron un tiempo a cargo de una tía que vivía en Picardía. Por otro lado, sus padres al comprobar que no había solución a su problema económico que vivían tuvieron que emigrar a Londres, Inglaterra (Ottaway, 2014).

Contando con 11 años, viajó a Inglaterra para encontrarse con sus padres y hermanos; ahí inició sus estudios en Brixton, pero por los problemas de la economía que sufría su familia tuvo que abandonar sus estudios y a los 14 años empezó a trabajar, desempeñando diferentes oficios en tiendas, talleres de moda, como estilista de una peluquería, como vendedora por la ciudad y en los barrios londinenses, para de esa forma ayudar en la economía familiar.
Lo que llamaba la atención por donde ella transitaba era su belleza, porte, inteligencia y además el dinamismo que ponía en los lugares donde trabajaba. Corría el año de 1940 y contando con 19 años, cuando la guerra ya había iniciado, en sus andares de vendedora conoció al gran personaje de su vida, porque se enamoró desde que lo vio; se trataba de un oficial de la Legión Extrajera, soldados de infantería altamente entrenados, legión única que fue y sigue siendo de las Fuerzas Armadas francesas. Él era de ascendencia húngara, de nombre Etienne Szabo, y por las circunstancias que se vivían, a los 42 días de noviazgo contrajeron matrimonio el 21 de agosto de 1940, en Manor Park, él tenía 31 y ella 19; tuvieron una corta luna de miel y pocos meses de felicidad, pues las obligaciones bélicas requerían la presencia de él (Ottaway, Violette Szabo: The life that i have, 2012).

Una vez casados, cuando Etienne es llamado para apoyar en África, Violette parte con él a ese nuevo destino, pero regresó y, como señora Szabo, se empleó como telefonista en la General Post Office de Londres, en septiembre de 1941, se alistó en el Auxiliary Territorial Sevice (ATS), en la sección femenina del Ejército británico creado al inicio de la segunda Guerra Mundial, recibiendo un fuerte entrenamiento. Volvió con su esposo y trabajó como camillera de ambulancias; poco duró en esa situación porque algo cambió su vida: estaba embarazada, por lo que regresó a Londres, Inglaterra, y cuando tenía 21 años nació su hija el 8 de junio de 1942, a la que le pusieron por nombre Tania, mientras tanto su esposo seguía sirviendo en África, pero su alegría duró muy poco, en virtud de que Etienne falleció en plena acción en el transcurso de la batalla de El Alamein, el 24 de octubre del mismo año.
Violette quedó viuda y probablemente en memoria de su amado Etienne, deseando vengar su muerte, se incorporó a la British Special Operations Executive (SOE), organización creada específicamente para espiar y boicotear todo lo realizado por los alemanes en la Europa ocupada. Inició su entrenamiento y en su salto en paracaídas se dañó un tobillo y fue puesta en reposo, una vez repuesta volvió a su entrenamiento y al estar preparada inició sus actividades en la Francia ocupada.
En la segunda Guerra Mundial, la SOE, para engañar a los alemanes en la transmisión de información, utilizó poesías, en las que el emisor y el receptor acordaban el poema, dando un número por letra y así producían un sistema cifrado muy sencillo que podía ser utilizado sin ser descubierto por el enemigo, porque ambos memorizaban el poema; los nazis nunca supieron y más aún si el poema era muy conocido.

El oficial de códigos Leo Marks inició con los mensajes por medio de poemas originales de su creación y de esa forma se formó la comunicación en la guerra.
La primera misión de Violette fue el 5 de abril de 1944, cuando utilizó el pseudónimo de Louise, encargándose de estudiar la línea alemana en el Atlántico; fue lanzada en paracaídas cerca de Cherburgo, donde fue arrestada pero la dejaron en libertad y continuaba su misión con sus mensajes en poesía, para posteriormente regresar a Inglaterra sana; el 8 de junio de 1944, en su segunda misión, fue lanzada nuevamente cerca de Limoges y es allí donde al intentar correr para ocultarse, revivió el dolor del tobillo fracturado anteriormente y no pudo correr, por lo que fue capturada y arrestada por los nazis, quienes sabían que pertenecía a la SOE; fue drásticamente torturada, pero jamás dio los mensajes, la trasladaron a Ravensbruck, campo de concentración para mujeres, lugar donde fue ejecutada cuando tenía solo 23 años.

“El sueño al que tengo derecho, cuando muera lo tendré,
sin embargo, la muerte no será más que una pausa.
La paz de mis años bajo la larga hierba verde
será tuya y tuya y tuya”
Leo Marks, poema leído en la película Carve her name with pride, 1958

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