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Sin duda, las elecciones del primero de julio serán históricas para la democracia mexicana, tanto por su magnitud como por los niveles de competitividad que pudiera haber entre mujeres y hombres. Bajo ese contexto, en el que se renovarán más de 3 mil 400 cargos, se suma la puesta en práctica de dos componentes recientemente aprobados en materia electoral, y relacionados con el ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres: el principio de paridad y el derecho a la reelección.

Pese a los importantes avances, persisten cuestiones estructurales como la violencia política contra las mujeres en razón de género, que obstaculizan el ejercicio de sus derechos político-electorales y constituyen un reflejo de la discriminación y los estereotipos de género. Dicho de otra manera, los incipientes avances en materia de derechos político-electorales para las mujeres se encuentran en una etapa de vulnerabilidad frente a un sistema machista, el cual no acepta la realidad jurídica y de posicionamiento del género opuesto.

En casi un mes, una decena de candidatas y una servidora pública sufrieron violencia política en razón de género a partir de estereotipos y sexismo, de acuerdo con el monitoreo de medios realizado por un grupo de organizaciones. Las prácticas de este fenómeno, ahora más visibilizadas y presentadas ante las instancias responsables, va en sentido ascendente. Es por ello que la coordinación interinstitucional en todos los niveles del Estado mexicano en la erradicación de este fenómeno es fundamental. A todo existe una posible razón: los impactos negativos de este fenómeno se pueden correlacionar con que muchos de los intereses, necesidades y deseos de las mujeres permanecen ausentes en las contiendas electorales y en las agendas de gobierno.

El extremo de la violencia política en razón de género ocurrió ayer. Dos candidatas, una a diputada local y otra a concejal, fueron asesinadas. Juana Maldonado buscaba una diputación por el PVEM en Puebla; Pamela Terán contendía en Juchitán, Oaxaca. La violencia desenfrenada en el actual proceso electoral cobró un par de víctimas, que seguramente serán bandera política durante lo que resta de la campaña para aquellos desesperados por el poder. De filón. Gaseros del Estado de México buscan comerle el mercado a repartidores locales, ¿alguien podría tomar la llamada en las oficinas de Amexgas?

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