Los osos hibernan, las hojas han terminado de caer, el hielo viste de blanco nuestras calles, carros y las ventanas se empañan al mismo tono. El calor se limita a la compañía de tu pareja, tus mascotas, tu familia, tus amigos, tu hogar.
En el pasado el frío era una enseñanza muy importante para las tradiciones paganas y otras culturas, para ellos era el momento en que después de la caída del mabón (otoño) 1. Comienzo del otoño, 2. Día de Muertos hasta el 3. Solsticio de invierno, el Sol poco a poco comenzaba a renacer (Navidad, fiestas romanas), así hasta llegar a ostara (primavera), este proceso del ciclo de la naturaleza implicaba la muerte, el tiempo para la caza ante la escasez de los alimentos proporcionados por la madre Tierra (Europa, Russia). Un tiempo dedicado a caminar en la oscuridad (las noches duran más que el día), al estudio de lo profundo, llevar nuestros pasos más allá del umbral del miedo, esto no significa al estudio del mal, más bien de la sabiduría, enseñanzas que liberaron de la esclavitud mental a los seres del pasado.
Las bajas temperaturas obligaban a trabajar dentro de uno mismo, de la casa, de los deseos, si bien esta tradición sigue presente en nuestra cultura con los 12 deseos de Año Nuevo y el ritual de comer las uvas en las primeras 12 campanadas, lo cierto es que la acción consciente de desear implica un esfuerzo mayor a 12 segundos, no solo se trata de pedir por pedir, un acción a la que la sociedad hedonista actual nos ha mal acostumbrado debido a los intereses consumistas planteados por las empresas, gobiernos y otras instituciones a quienes no les importa desarrollar la semilla del potencial humano que reside en nosotros, recordar que humanidad proviene de humus que significa tierra, así que el hombre es una extensión de la tierra, un campo en donde las semillas de los valores humanos, cultivadas con buenas condiciones e intenciones, solo tendrán como consecuencia una cosecha de abundancia, prosperidad y, por ende, felicidad. Mirar los ciclos de la naturahleza desde las fibras más sensibles del hombre nos permite comprender la causa de tantos problemas sociales; sociedades o tierras abandonadas a las precarias condiciones de la tempestad (violencia, huracanes, entre otras).
Realizar un ejercicio profundo de nuestros deseos es un momento para analizar nuestras acciones conducentes al logro de estos, nos llevará a quitarnos por un momento el rol de víctimas; un traje que muchos prefieren usar por la comodidad que esto significa. Miremos al ajedrez e imitemos sus estrategias, estas nos dicen que teniendo nuestros objetivos claros, ahora será el tiempo para diseñar las tácticas pertinentes para caminar en la dirección de nuestros propósitos. Tomar el compromiso de invertir un año de nuestra vida para trabajar por ello, no olvidemos que jamás podremos volver a recuperar este ciclo y que las decisiones que tomemos, buenas o malas, partan siempre desde nuestros propósitos creados en estas fechas, habrá que hacer cambios y otras veces sacrificios; por esta razón es importante saber en qué va a invertir su energía, recuerde que el tiempo es el único bien que jamás, jamás podrá recuperar.
Vivir a la par con los ciclos de la naturaleza me lleva a pensar en los griegos, una sociedad que comprendía los alcances de vivir en armonía con sus creencias y mitologías, como lo es el dios Aión, comendador del tiempo infinito, la contemplación; ahí donde Cronos y Kairos no intervienen el espacio ni lo humano, saber vivir en la armonía entre estas tres caras de la misma Gema (el tiempo) nos llevará a disfrutar aspectos de la vida que antes eran desconocidos, placeres similares a los que ostenta un monarca pueden estar al alcance de nosotros si dedicamos tiempo al estudio de las artes y la meditación. Comience por observar su respiración, realice una meditación en ella, al comienzo de cada día o antes de enfrentarse a cualquier situación difícil, además de reducir su ansiedad, si cultiva este buen hábito disfrutará de lucidez, esta cualidad mental le permitirá ser más creativo al momento de tomar decisiones.
Deje de vivir planeando, distinga entre realidad y fantasía, que es mejor planear para comenzar a vivir.

Fb: El séptimo estado

Comentarios