“Al pueblo, vivo y muerto y a las resistencias populares defensoras de la patria” Un despliegue de seguridad inusitado, que hasta pareciera violatorio de derechos constitucionales sobre el libre tránsito y que, bajo el pretexto de la pandemia y la sana distancia, fue implementado para que el circo que se fraguaba en el Zócalo de la Ciudad de México no se les echara a perder. Así fue como se llevó a cabo el tradicional “Grito” para conmemorar la Independencia de México. Un viva México solitario en una plaza vacía de su pueblo, que hasta parecía una profecía no muy lejana de seguir los caprichos del neoliberalismo que deambula por los pasillos de Palacio Nacional. Una plaza vacía presidida por la inopia y cercada hasta por los dientes de la Guardia Nacional, el Ejército y los granaderos de la ciudad principalmente. ¿A quién le tienen miedo?

En este marco de solemnidades acomodadas y simuladas, el grito de “vivan las comunidades indígenas y viva la grandeza cultural de México” retumbó en nuestros oídos para alimentar el retorcido compromiso que la 4T tiene con los pueblos originarios y la cultura. Persecución y despojo a los pueblos y comunidades indígenas y una cultura ahorcada por los presupuestos entre otras cosas, ambas traiciones que no venían en ese grito de ¡viva México! pero sí, desde el púlpito de la demagogia del balcón de Palacio Nacional. Y desde un gobierno que solo reconoce al pueblo que le sirve y se alinea o al que quiere comprar como cliente con la doctrina de la zanahoria y el garrote, pero no al que resiste y se defiende, al que cuestiona, que debate y propone, al que se niega a someterse. La historia interminable. Dos vivas que solo pueden encontrar sustento en el racimo de mentiras y omisiones articuladas a granel en el Segundo Informe de Gobierno y en la soberbia de fanáticos y la complicidad de algunos funcionarios y secretarios de estado lambiscones y profesionales del maquillaje. Menciono al menos una de ellas concretamente porque llama la atención el nivel de cinismo. La Secretaría de Cultura reportó que de enero a junio de este año la cantidad de visitantes a museos y zonas arqueológicas superó los 21 millones de visitantes, comparativamente el año pasado en las mismas fechas fue de 16 millones ¿cómo es que hay un incremento de 5 millones, si museos y zonas arqueológicas estuvieron cerradas por la pandemia? ¿De qué país o realidad alterna reportan esas cifras? ¿A quién cree que va a engañar la secretaria de Cultura Alejandra Frausto?

También, el tren Maya, hidroeléctricas, mineras trasnacionales, el corredor transístmico y la continuidad de los proyectos neoliberales que pasan por encima y saquean los territorios de los pueblos originarios, las imposiciones de programas clientelares y las violaciones al derecho a la consulta de los pueblos, a sus derechos humanos y un largo etcétera, son otros ejemplos. Un presidente que en los hechos no le importan ni el arte ni la cultura, pero frente a las cámaras clama su grandeza; un presidente cuyo gobierno en la realidad despoja a los pueblos originarios que estorban en los planes neoliberales, pero que vitorea de cara a la nación.

La llama de la “esperanza” fue encendida la pasada noche del 15 de septiembre del 2020, pero no cabe duda que la memoria histórica en este país sigue sin existir y se va reconfigurando según el color del poder, y ahora con actos vacíos y huecos, al igual que la conmemoración de la Independencia en el Zócalo, la de un aniversario más de la invasión estadunidense de 1847 y la gesta de los Niños Héroes el 13 de septiembre, en un acto oficial vacío a los pies del Castillo de Chapultepec. Conmemoraciones civiles que parecen competencias para ver a qué presidente de la República le sale mejor y quien tiene la única verdad histórica. Ahora la novedad fue homenajear a “cinco cadetes y un oficial” y seguir ignorando en el pase de lista, al resto de cadetes que perdieron la vida defendiendo a la Patria, a los que cayeron presos, al heroico Batallón Activo de San Blas bajo el mando de Felipe Santiago Xicotencatl –¿será porque era indígena nahua?– quien defendió con su vida, probablemente la única bandera que los gringos nunca pudieron tomar y que se encuentra actualmente en un ingnominioso rincón del Castillo manchada con su sangre. Por supuesto, también ignorada la resistencia popular que sostuvo sanguinarias escaramuzas con el ejército gringo, un pueblo que ante las condiciones desproporcionadas de la invasión se organizó para defender a su patria, pero siempre será el héroe invisible y alejado de cualquier reconocimiento, mucho menos de un pase de lista.

Faltarán, los discursos conmemorativos del aniversario de la Revolución Mexicana para el 20 de noviembre, donde escucharemos la exacerbada exaltación a la figura de Francisco I Madero, héroe predilecto y referente del presidente cuando habla de democracia, el mismo que el extraordinario muralista José Clemente Orozco, uno de los más críticos y revolucionarios, caricaturizó como pigmeo y que fuera de todo contexto le costó hoy el estigma de “conservador” en el criterio presidencial, un estigma con el que se señala a todos aquellos que no están alineados a la 4T. Y seguro también se omitirá a conveniencia, la traición de Madero al zapatismo y a todas y todos los campesinos de esta nación a los que nunca les entregó un pedazo de tierra.

Pero, el pueblo manda y el pasado 15 de septiembre y ante tal despliegue de seguridad y de patrioterismo individualista, la gente de todos modos salió a las calles a cumplir con su patria y sus tradiciones, cantó con mariachis y músicos de todo género –el arte ¡siempre presente!– y bebió tequila y mezcal al son de ¡viva México! Porque es el pueblo el que paga las ocurrencias de la 4T, el que sostiene la “austeridad” republicana que solo aplica a los de abajo, los que siempre aguantan, los que derraman la sangre y los que ponen los muertos.

El circo se ha terminado de montar y habrá que esperar quien sabe cuánto tiempo afuera de plazas cercadas que seguirán vacías o tal vez en realidad, ahora sí comenzarán a vaciarse. Porque los ¡vivas! solo los grita el pueblo. ¡Viva México cabrones!

Comentarios