Si tuviera que definir el Super Bowl 52 en dos palabras diría: “Me encantó”. Un partido cerrado, en el que las ofensivas se dieron con todo y con un final de alarido. Discúlpenme mis lectores Patriotas, pero no podría estar más contento con el resultado, Filadelfia es el nuevo campeón de la NFL.
¡Qué choque de genios! Belichick a la defensiva y Pederson a la ofensiva. De Nueva Inglaterra estamos muy acostumbrados a ver ese despliegue de poder ofensivo, las variantes con los receptores y la seguridad de Brady al lanzar, pero lo impresionante fue ver a Nick Foles. Toda la postemporada estuve diciendo que el eslabón débil era el core suplente de Eagles y fue muy grato ver cómo se alzó como el MVP atrapando un pase de anotación con la jugada “Philly Special”.
El juego fue una pelea de “fajadores” en la que la defensiva se dejó de un lado, el equipo que lograra parar a su rival sería el vencedor, todo parecía apuntar a que la defensiva de Pats había hecho el trabajo cuando se pusieron adelante, pero nadie esperaba que Filadelfia fuera capaz de horadar una vez más la zona de anotación. Al final, el escenario quedó para que Tom Brady se alzara como el más grande de la historia, ofensiva de dos minutos para ganar el juego, la especialidad de la casa, solo que esta vez el factor divino estaba con otro y después de un balón suelto y un “Ave María” fallido, Patriotas se quedó con las ganas del sexto anillo.
¿Puede Philly convertirse en una dinastía? Sí lo creo, aunque me interesa mucho ver si pueden retener a Foles como suplente ya que equipos como Broncos, Jets y Bills podrían estar interesados en sus servicios. Porque es un hecho que con Wentz de vuelta, Águilas es desde ya el rival a vencer.
Viene la calma, los rumores y la esperanza del draft, es momento para que los equipos se recuperen, vendrán grandes cambios y al menos de aquí a mayo viviremos del recuerdo de un gran Super Bowl. Hasta la temporada que viene.

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