NATALIA BALTAZAR
Pachuca.- Diversos colectivos feministas de Hidalgo marcharon en la capital del estado el 25 de noviembre dentro del marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Desde las tres de la tarde se presentaron distintos eventos en la explanada del Reloj monumental, pero no fue hasta las seis de la tarde que, bajo los tonos azules y púrpuras del cielo, tanto mujeres como niñas y niños se empezaron a concentrar alrededor del quiosco que se encuentra a pocos metros del Reloj, el cual estaba iluminado de anaranjado, por la misma razón del 25N.

Carteles de color morado, pañuelos verdes y polvos anaranjados se hicieron presentes cuando la marcha inició, cerca de las seis y media. Las mujeres iban hasta adelante, y en medio caminaban los menores de edad, dejando a los hombres hasta atrás.

Al grito de “alerta”, las presentes se incorporaron a la calle Guerrero, donde se detuvieron para prender algunas antorchas en representación de las mujeres que ya no están. Siguieron caminando hasta llegar al semáforo de plaza Juárez, donde pararon el tráfico para que automovilistas y conductores de transporte público leyeran los carteles y no mostraran una actitud de indiferencia: “Señor, señora, no sea indiferente, se mata a las mujeres en la cara de la gente”, era una de las consignas que las mujeres gritaban al momento de levantar sus carteles.

Posteriormente, cerca de las siete de la noche, se concentraron frente al palacio de gobierno, donde, de igual manera, detuvieron el tránsito vehicular para protestar en contra de la apatía por parte de las autoridades hacia los casos de feminicidio y desapariciones de mujeres en varios municipios hidalguenses que se han presentado últimamente, como el reciente feminicidio de la estudiante universitaria Lorena Berenice Tinoco, en Tizayuca, que alertó a la población hidalguense, la cual exigió justicia a las autoridades, así como la implementación de diversas estrategias para evitar que ese tipo de violencias hacia las mujeres sigan ocurriendo.

Las luces de las cámaras fotográficas de medios de comunicación no paraban de alumbrar los rostros de las presentes: capturaban su rabia, la rabia experimentada por familiares de las víctimas al saber que nunca más volverán a ver a Berenice, a Noemí, a Gisela; al saber que nunca podrán recuperar la sonrisa de esa hija, de esa hermana, de esa amiga, de esa vecina.

Las personas siguieron su camino hasta llegar al Monumento a la Revolución Mexicana, donde se encargaron de ponerle un pañuelo verde a Felipe Ángeles, uno de los personajes históricos mexicanos. Los gritos de victoria no se hicieron esperar, inmediatos salieron desde lo más profundo del corazón de las presentes, como señal de triunfo y gloria.

En seguida se dirigieron a la calle Allende, con el propósito de culminar el recorrido en el mismo lugar donde iniciaron. Ya en la explanada del Reloj monumental, poco antes de las siete y media de la noche, las manifestantes arribaron pidiendo seguridad, libertad y dignidad hacia las mujeres. Una de ellas tomó el altavoz y leyó una especie de manifiesto, en la cual se expresaba la indignación sufrida por
todas las mujeres ante la experimentación innecesaria de los diversos tipos de violencia que ejercen hacia ellas; también habló del difícil trato hacia las víctimas de feminicidio dentro de las estadísticas estatales y nacionales del delito.

Esta fue una marcha diferente, esta vez las mujeres salieron a gritar, se manifestaron cansadas de la violencia feminicida que últimamente se ha estado registrando en el estado. Este fue un grito de hartazgo, de reclamo, de justicia. Fue un grito de mil voces, donde se incorporaron incluso aquellas que están ausentes.

Por último, las presentes terminaron gritando al unísono “todas las mujeres, todos los derechos”, en un clamor pleno de frenesí, júbilo, valentía y coraje, una combinación que únicamente logran producir las mujeres hidalguenses.

Hidalgo ,Vivas y libres

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