Hay varias compañías e institutos científicos que están elaborando voces sintetizadas a partir de muestras de voz, usando miles de frases grabadas. Sin embargo con el avance de la tecnología se busca ofrecer voces a la medida

Estados Unidos.- La tecnología ha existido desde hace décadas, pero a medida que los dispositivos electrónicos se hacen más pequeños, proliferan los intentos para ofrecer voces a la medida. Hay varias compañías e institutos científicos que están elaborando voces sintetizadas a partir de muestras de voz, usando miles de frases grabadas.
Es el caso de Jessie Levine, una joven maravillada con el resultado; fue diagnosticada con esclerosis lateral amiotrópica, conocida como la enfermedad de Lou Gehrig, que la dejó con dificultades para hablar. Sin embargo, ahora está experimentando con una nueva tecnología: la síntesis de voz, que consiste en la producción artificial de la voz humana.
VocaliD, es una compañía estadunidense con sede en Belmont, Massachusetts, la firma una técnica singular que se basa en muestras breves de la voz del cliente, aun si tiene dificultades para hablar.
Los ingenieros VocaliD explican que el procedimiento es muy sencillo. Basta que la persona beneficiada articule alguna palabra, por ejemplo, unos segundos diciendo “ah”, para que el sistema acople la voz de la o el cliente con la de un “donante” –el caso de Levine la voz de un familiar– y combinar las dos, el resultado es un archivo de audio que puede ser aplicado por cualquier dispositivo de reconocimiento de voz.
Rupal Patel, fundadora y directora de la compañía quien además es profesora de tecnologías de voz en la Northeastern University, encontró en sus investigaciones que personas con profundas discapacidades para hablar conservan algún control sobre su voz, como el volumen o tono.
Esas características, que Patel llama “la melodía de la voz”, son importantes también para desarrollar una voz singular,

hay cierto nivel de confianza que viene con la capacidad de comunicarse con su propia voz y eso es algo muy importante que yo creo ha sido ignorado

, indicó la profesora.
La compañía despachó sus primeras siete voces a fines del año pasado y actualmente está desarrollando otras 84, todas a un precio de mil 249 dólares cada una.
Algunos dispositivos de voz son controlados con el movimiento de las pupilas de los ojos o de la cabeza. Delaney Supple escribe las palabras en una tableta y al tocar un comando se convierten en audio.

Dato:

Según cifras de la compañía, alrededor de 14 mil personas en el mundo han donado sus voces en un proceso que dura unas seis horas y la grabación de unas 3 mil 500 oraciones

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