EL LIBRO DE LA SEMANA

Rosa María Valles Ruiz, profesora investigadora del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades (ICSHu), es coordinadora del libro Voces de temple, en el que colaboraron tres integrantes del cuerpo académico Escenarios de la Comunicación: Sandra Flores Guevara, Rosa María González Victoria y la propia Rosa María, así como los profesores Mauricio Ortiz Roche, María Elena Torres Cuevas, Irma Juárez González, Azul Kikey Castelli Olvera y Tania Zavala Manjárrez.

En el libro, los autores se acercan, a través de la metodología de la historia oral, a la subjetividad de siete científicas mexicanas, cuyos mundos y facetas personales y profesionales son disímbolos. Por una parte, son mujeres científicas mexicanas cuya aportación al conocimiento en el país es indiscutible. Por otra, son mujeres con inquietudes, aspiraciones e ilusiones similares a las de muchas que no han cambiado el sendero del estudio especializado. Son madres, esposas, hijas, amigas y compañeras, y sus preocupaciones son también las de aquellas que han elegido ese camino.
Registra las miradas, opiniones, perspectivas en su condición de mujeres científicas que han alcanzado el máximo nivel (III) en el mundo de la investigación. Algunas son eméritas por las instituciones a las que están adscritas y otras más por el Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Son Teresa Gutiérrez Vázquez, de 85 años, quien en una charla extensa con Rosa María Valles, recuerda sus inicios tempranos en el mundo de la geografía y su dedicación de medio siglo a estudiar la geografía urbana de México. A esta investigadora, a quien se califica como “posrevolucionaria” por haber nacido en 1927, se debe el Atlas de México, realizado conjuntamente con Ana García y Atlántida Coll. Ella y su hermana Felicidad siguieron un sendero que no era el acostumbrado en las familias mexicanas. Mientras sus hermanos no estudiaron, ellas sí. Felicidad, quien fue el pilar de la familia junto a su madre tras la muerte del padre, estudió trabajo social, en tanto que Teresa se dedicó a la geografía hasta alcanzar niveles de renombre nacional e internacional.

En la semblanza de Ida Rodríguez Prampolini, realizada por Rosa María González Victoria, se registra la afirmación de Francisco Blanco, quien incluyó a Ida en el grupo de mujeres impulsoras de “la otra revolución”, la de las mujeres que han roto estereotipos, se han negado a seguir esquemas obsoletos y han fijado un proyecto propio de vida. La convivencia de Ida con los negros asentados en Veracruz impactó su modo de pensar y actuar. Recuerda cuando dormía “todas las noches con el sonido de los tambores de La Huaca y en el carnaval eran los reyes del ritmo y de la alegría”, y cómo sus amistades de la comunidad negra la postularon para reina del Carnaval. “Para una muchacha de 17 años esto es un regocijo”. Para González Victoria, Ida Rodríguez es una investigadora humanista que ha dedicado parte de su vida a tareas de construcción educativa, como la realizada en Tlayacapan, Morelos.

Sara María Lara Flores, entrevistada por Sandra Flores y Mauricio Ortiz, es una investigadora dedicada al estudio de la problemática agrícola y social en México. Sus líneas de investigación tienen el énfasis en el trabajo rural y de género.
Marietta Tuena, bioquímica, sostiene una amplia conversación con Irma Juárez González, quien la califica de apasionada en su trabajo como investigadora; 50 años de estar dedicada a la ciencia solo pueden lograrse por pasión, acota Irma Juárez y registra lo dicho por Marietta: “La ciencia está llena de fracasos, hay que tener pasión por la investigación para superarlos y seguir”. Para Irma Juárez, Marietta Tuena es audaz como lo demostró por ser mujer.

La brillante astrónoma Margarita Rosado Solís expresa a Kikey Castelli que su sexo no fue un motivo limitante para su crecimiento; sin embargo, a lo largo de su vida ha sido testigo de injusticias donde se privilegia a uno sobre otras, solo porque se considera valioso al hombre. Ella observó estas diferencias desde pequeña y, aunque no entendía a que se debían, le causaban molestia. En su caso, tanto su padre como su madre la impulsaron a ella y a sus hermanos a estudiar una carrera universitaria, aunque ellos querían que ella estudiara medicina. Margarita comparte con Azul Kikey su indecisión al elegir su carrera. Primero quería estudiar historia, luego física y medicina, para finalmente decidirse por astronomía. Es en esta carrera donde ha alcanzado un gran pináculo: estudia la Gran Nube de Magallanes, que es la galaxia más próxima a la nuestra y se compone por cúmulos estelares, nebulosas y nubes de polvo, una de las zonas de formación de estrellas masivas entre las que puede mencionarse la espectacular nebulosa de La Tarántula.

La carrera de Estela Quintanar es sui generis. De chica le decían “machorra” porque le gustaba correr, subir a los árboles y no quería jugar con muñecas. En una extensa plática con Tania Zavala Manjárrez, Estela expresa que no le afectaban esas opiniones, aunque las recuerda aún. Comenta que su papá esperó siempre tener un hijo, que nunca llegó porque todas sus hijas fueron mujeres. El esquema tradicional lo vivió Estela cuando escuchaba expresiones como “una mujer no debe jugar a esto o aquello… no debe hacer esto o aquello”. Su carácter independiente la llevó a estudiar bioquímica y actualmente es investigadora del más alto nivel y emérita por la UNAM.

Silvia Torres Castilleja, una de las primeras astrónomas que ha estudiado los satélites astronómicos, fue lectora voraz desde niña a tal grado que para uno de sus cumpleaños pidió que se le regalara una enciclopedia. Silvia habla con Elena Torres y le platica cómo llega a decidir la carrera que finalmente es el centro de su vida y su atención.
Voces de temple es el segundo libro de una serie sobre mujeres científicas. El primero fue Voces diferentes. Mujeres científicas en México. La obra que hoy reseñamos está a disposición de los universitarios y del público en general en Librería Carácter, en el Pabellón Universitario de Ciudad del Conocimiento UAEH.

Los autores
se acercan, a través de la metodología de la historia oral, a la subjetividad de siete científicas mexicanas, cuyos mundos y facetas personales y profesionales son disímbolos

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