Esta semana, como fue informado oportunamente en Libre por convicción Independiente de Hidalgo, el dólar se encuentra imparable y superó la barrera de los 20 pesos. Así, al cierre de las operaciones cambiarias de inicio de semana, en bancos de la capital mexicana el dólar ganó 51 centavos respecto a la jornada de la semana anterior, y se vendió hasta en 20.08 pesos y el menor precio a la compra se situó en 18.98.
Por otro lado, a casi dos siglos y medio que Voltaire trató de forma perspicaz el colapso del dinero en su Diccionario filosófico, mencionó que el dinero en papel moneda siempre termina retornando a su valor intrínseco, que es cero. Y la historia lo ha comprobado, porque en la historia económica mundial la mayoría de monedas han terminado colapsando. Y en efecto, Voltaire tenía razón, porque el dinero solo puede surgir mediante un proceso de selección entre quienes intercambian en el mercado –como el cacao en América Precolombina–, pero el papel moneda no fue seleccionado por los usuarios sino por los gobiernos y son ellos quienes por su manejo, en algunos casos pernicioso, sobresaturan el mercado.
Además, el oro y la plata se tomaron en el mercado como medio de intercambio universal por ser escasos, durables, por ser divisibles, pueden transportarse fácilmente y son demandados por sí mismos. Por eso Adam Smith en su libro, considerado una de las primeras obras modernas de economía, realizó una investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, y también dedujo que en todos los países del mundo la avaricia e injusticia de príncipes y Estados soberanos, abusando de la confianza de sus súbditos, habían disminuido gradualmente la real cantidad de metales originalmente contenidos en sus monedas. Quizá, lo anterior posiblemente recuerde la hecatombe económica que plasma la obra de Goethe Fausto II, donde el tesorero del rey se queja que el reino está quebrado y menciona que: “¡Las arcas están vacías!”. En tanto es observado por Mefistófeles, el demonio, quien se ha disfrazado del bufón de la corte y a quien el rey inquiere sobre alguna solución, y Mefistófeles contesta: “¿Dónde en este mundo no falta algo? Esto o lo otro, pero aquí falta el dinero”. Entonces el rey desafía a Mefistófeles a resolver sus problemas. El bufón propone su perversa solución: “Ya que el rey es dueño de todo lo que existe bajo la tierra, incluido el oro, entonces basta con que emita billetes con su firma para liquidar sus deudas y volver a llenar sus arcas”. Y agrega: “Un papel así, en lugar de oro y perlas, es tan cómodo que se sabe lo que se tiene”, y a diferencia de ellos puede reproducirse infinitamente. El rey, acepta el pacto con el demonio y el canciller celebra el invento que convierte “todas las miserias en bienestar”. Se recurre a la inflación para financiar sus gastos. En efecto, el rey roba a sus súbditos mediante la impresión de dinero para hacerse de los bienes que estos producen. Al fin que; “cuando el juez no puede castigar, acaba por unirse al culpable”.

Comentarios