Voz y voto en lo que leemos, vemos y escuchamos: derecho de audiencias

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Josefina Hernández Tellez

Los derechos del público de medios siguen siendo cuestionados y atajados no solo en el ámbito legal sino también, y sobre todo, por el sector mediático empresarial. Una de las puntas de lanza de los detractores utiliza los temores infundados del gremio periodístico, quien pone el tema en el desafortunado y maltratado derecho a la libertad de expresión. La pregunta clave es: ¿por qué tal cuestionamiento de la virtud de los derechos de las audiencias?
En el caso de los dueños de medios es más que obvio que les molesta y, más que ello, les afectan en el plano económico, los planteamientos de diferenciar opinión de información, exhibir y prohibir la publicidad engañosa, o las tajadas en cuanto al convenio de la promoción política en tiempos de campaña. Sin duda, es comprensible que si las ganancias eran ilimitadas y sin control, cualquier acto que acote o reescriba las leyes no escritas sobre lucro y poder serán rechazados y desacreditados, pero la sociedad no participa ni ha podido tomar partido en el tema porque aún no cuenta con los elementos reales y con la conciencia de que su voz y voto son reales y posibles en cuanto a contenidos y alcance político-ideológico.
Apenas hemos iniciado un camino, que esperemos sea sin retorno, y es el de la alfabetización mediática, es decir, el proceso bajo el cual las audiencias, a través de la capacitación, cuentan con conocimientos y habilidades para “descifrar” los contenidos de medios y tienen la posibilidad y apoyo para interpelar, cuestionar y proponer (o exigir) nuevos mensajes. Todo amparado por leyes como las emitidas por el Instituto Federal de Telecomunicaciones.
Es tal el poder que podríamos ejercer el público de medios, que minaríamos poder económico y político, y esto no es bien visto (por tradición o imposición), de ahí los avatares de estos derechos básicos y mínimos en un siglo XXI de alta tecnología, de accesibilidad y virtualidad: contrarreforma, amparos y exclusiones.
El punto central es que de reconocerse y asentarse los derechos de audiencias podríamos aspirar a ser una sociedad activa, proactiva y contestaría. Aspectos básicos de una ciudadanía plena y en un sistema político como el que priva en México, esto es impensable y lejos de hacerlo realidad desde el Estado porque se traduciría en democracia y no, aquí no se trata de esa “utopía”, sino de preservar valores autoritarios, verticales, monopólicos y predadores.
Esto no es ficción ni especulación, la Suprema Corte de Justicia de la Nación eliminó de su agenda la controversia constitucional sobre los derechos de las audiencias. ¿Por qué? Simple y sencillamente porque afecta intereses añejos de monopolios en medios. Lejos, muy lejos estamos de garantizar este derecho de decir y hacerse oír. Los rejuegos entre los propietarios de las grandes corporaciones en telecomunicaciones y el Estado eliminan la posibilidad de los derechos de las audiencias. Muy lejanos estamos de países que consideran parte de la agenda de este siglo XXI contribuir a una nueva ciudadanía a través de la alfabetización mediática.
“La alfabetización mediática (AM) debe ser entendida como una forma de capital político y cultural conducente al ejercicio de los derechos culturales y civiles. En diversas partes del mundo, desde Hungría hasta Mozambique, se ha reconocido la importancia cívica de la educación mediática en acabadas políticas públicas. Desde 2011, la comisión europea considera a la AM como uno de los prerrequisitos clave para una ciudadanía activa y plena. Eso hace que, en el marco de democracias no consolidadas, la AM esté obligada a tener una función marcadamente cívica.” (La alfabetización mediática o ¿por qué educar a las audiencias a defenderse a sí mismas; http://educacion.nexos.com.mx/?p=622)
De este último aspecto está tejido el riesgo de no ser una prioridad en nuestro país. La alfabetización mediática representa un riesgo para los poderes fácticos y de ahí se desprende y entiende la historia de estos derechos, que antes de nacidos y desarrollados, están en el umbral del aborto. El chiste es dejar todo como está y va, así tiene sentido para el mercado y sus mercaderes y bajo cualquier excusa y medio es urgente deshacerlos, neutralizarlos. Porque a final de cuentas, ¿a quién le interesa una ciudadanía activa en este país?

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Doctora en ciencias políticas y sociales por la UNAM y especialista en estudios de la mujer por El Colegio de México. Periodista colaboradora en medios desde 1987. Defensora de lectores y articulista del diario Libre por Convicción Independiente de Hidalgo. Integrante del consejo editorial de la agencia de noticias Comunicación e Información de la Mujer AC. Docente universitaria desde 1995 en la UNAM. Profesora investigadora de tiempo completo en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo desde 2008. Integrante y cocoordinadora del grupo de investigación Género y Comunicación en la Asociación Mexicana de Investigadores de la Comunicación. Línea de investigación y publicaciones sobre periodismo, comunicación y género.