Ciudad de México.- Más de una década después de sufrir el peor ataque terrorista de la historia de Europa, España fue herida ayer de nuevo.

Con un saldo al cierre de esta edición de 13 civiles muertos, cerca de 100 heridos y cinco yihadistas abatidos, la región de Cataluña, en el noreste del país, vivió una jornada de terror que comenzó a las 16:50 horas locales y se extendió hasta altas horas de la madrugada.

El carril peatonal de La Rambla, una de las principales arterias turísticas de Barcelona, quedó sembrado de cuerpos inertes tras el paso a toda velocidad de una camioneta manejada por un terrorista. El pánico se adueñó de la zona, cuyos viandantes relataron escenas terribles.

“Vimos ciclistas saltando por los aires, gente saltando por los aires… fue horrible”, narró en una calle adyacente Ellen Vercamm, turista belga que fue testigo directa del atropello.

La camioneta se detuvo, finalmente, tras recorrer cerca de 600 metros. El conductor, ataviado con una camisa blanca con rayas azules, abandonó el vehículo y se dio a la fuga. Los Mossos le buscan desde entonces.

Poco después, el autodenominado Estado Islámico (EI) reivindicó a través de su rama mediática, Amaq, el atentado.

“Los ejecutores del ataque en Barcelona son soldados del EI y han realizado una operación contra un país de la coalición”, clamó el grupo, en referencia a la coalición internacional liderada por Estados Unidos que desde 2014 bombardea objetivos yihadistas en Siria e Irak.

Los Mossos d’Esquadra, la Policía autonómica de Cataluña, inició inmediatamente una masiva operación antiterrorista para cazar a los responsables del atentado e intentar prevenir un posible nuevo ataque.

Esta movilización dio sus frutos en la noche, cuando un control de seguridad en Cambrils, una localidad al sur de Barcelona, localizó en otra camioneta a cinco terroristas que, según el consejero de Interior catalán Joaquim Forn, se disponían a realizar un ataque similar al de Las Ramblas.

Tras una persecución por el paseo marítimo de la ciudad en la que resultaron heridas seis personas, dos de ellas de gravedad, el vehículo de los sospechosos volcó, y los cinco, que según medios locales llevaban encima cinturones explosivos y armas de fuego, fueron abatidos por la Policía.

Testigos relataron como los bares y hoteles de la zona, la más turística de Cambrils, se vieron repletos de viandantes que buscaban refugio, y que solo abandonaron los establecimientos una vez las autoridades dieron el visto bueno.

Forn informó que la hipótesis principal es que los terroristas de Cambrils y el de Barcelona pertenecen a una misma célula yihadista detectada en Alcanar, otra localidad cercana donde en la noche del miércoles se registró una explosión de gas en una vivienda. La Policía detectó posteriormente armas de fuego y explosivos en el edificio.

El presidente del gobierno español Mariano Rajoy asumió la coordinación de la respuesta al atentado y se desplazó a Barcelona.

“Hemos dado muchas batallas contra el terrorismo. En esta ocasión, los españoles también vamos a vencer”, comunicó Rajoy, quien deberá navegar la crisis en medio del desafío independentista de la región catalana.

Que el ataque se produjera en Barcelona y una localidad cercana no es una sorpresa, según analistas.

La región se ha erigido en los últimos años como la gran preocupación de las fuerzas antiterroristas españolas. De todas las detenciones en el país por yihadismo en los últimos años, un 40 por cierto se han producido en Cataluña, y de estas, 95 por ciento ha sido en su capital, de acuerdo con el diario El Mundo.

España se encuentra en nivel cuatro sobre cinco de alerta antiterrorista desde finales de junio de 2015. El gobierno descartó ayer, por el momento, elevarla hasta su punto máximo.

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