Ahhhhhhh, 15 y 16 de septiembre, fechas preferidas de la población mexicana, y no solo por la celebración de la Independencia del país, sino también por el puente largo que –casi– todos disfrutamos en compañía de nuestras familias y amigos con unos cuantos caballitos de tequila y un sinnúmero de voces gritando “¡viva México!”. Pero como siempre, hay un negrito en el arroz; aquí expondremos cómo ese curioso sector de la población conocido como whitexicans –dígase de los mexicanos con una condición socioeconómica más alta que el promedio, tez blanca e ínfulas de superioridad moral– vive, siente y festeja a nuestra nación…

1. Celebran a México… vacacionando en el extranjero. No hay nada como pasar las Fiestas Patrias en Mykonos o en Ibiza, porque qué naco ir a Acapulco que está todo lleno de mexicanos. Fuchi, guácala, diría el presidente. Además, no hay nada más sensacional para un whitexican que mostrar su orgullo nacional posteando fotos en Instagram mientras observa la torre Eiffel, o el coliseo romano, o el Big Ben. Los más osados hasta reprochan que en el país no existan esas maravillas.

2. Visten tenangos, guayaberas y calzones de manta… de marca. Una situación típica durante las Fiestas Patrias es que la gente vista la ropa típica del estado donde vive, lo cual incluye las piezas que los pueblos indígenas confeccionan, como es el caso de los tenangos. Los whitexicans no sienten empacho en vestir estas preciosas vestimentas para exaltar su orgullo nacional… siempre y cuando tengan el logo de una marca de renombre. Y es que uno no se siente plenamente mexicano si su guayabera no es Donna Karan, lo cual es sumamente comprensible.

3. Publican en redes sociales sobre comida mexicana… de restaurantes. Una cosa es ir al festival del mollete en Sanborns, pero los whitexicans se pasan de lanza en cuanto a comida se refieren. Y es que resulta curioso encontrar en redes sociales fotografías de este sector presumiendo que se echan un pozolito desabrido en un finísimo restaurante boutique donde los jueves hay deconstrucción culinaria –sepa la v%& qué significa eso–. Parece que entre más pretencioso el restaurante y más experimental la comida, ellos ganan más puntos para la credencial de la Asociación Nacional del Orgullo Whitexican.

4. Hacen expediciones antropológicas a pueblos mágicos. El whitexican es un ser sensible y considerado: le disgustan las injusticias sociales aunque no pueda brindarle un aumento de sueldo a los trabajadores domésticos porque son huevones y aprovechados. Eso sí, cada cierto tiempo se dan su baño de pueblo para que disfrutemos de su presencia y nos demos cuenta de su bondad. Y qué mejor que las Fiestas Patrias para visitar un pueblo mágico, donde sienten el folclor de nuestra gente, dan bolo a los chamacos que pasan por ahí y se toman fotos con los lugareños para hacerles su existencia más llevadera, no sin antes decirles que el pobre se queda así porque quiere. Ellos sí son gente comprometida y no pedazos.

Ahí lo tienen. Perdónennos queridos whitexicans por no ser como ustedes ni vivir la vida de la misma manera. Disculpen si se sienten ofendidos, no es nuestra intención que sufran de racismo inverso. Dicho lo anterior, hagamos todos las diferencias a un lado y vivamos este Grito de Independencia de la manera más unida, amena y divertida posible. Seamos responsables: no tomemos de más, no tiremos basura por doquier ni echemos cuetes. Y mejor aún, que esta sea la oportunidad de mostrar la mejor versión de mexicanos que podemos ser.

@Lucasvselmundo
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