Revisaba un viejo cofre, el de los buenos recuerdos, y revisando encontré los más hermosos momentos: dos miradas que se cruzan y se dicen sus secretos, dos seres que en silencio comparten una emoción y que, sin decir palabras, gritan lo que llevan dentro. Tomo este bello recuerdo de dos vidas tan parecidas, dos vidas tan diferentes y un sentimiento en común; un sentimiento que une pero que a la vez separa pues se han conocido en un tiempo tardío para sus días. Ya están trazadas las rutas y son rutas paralelas que jamás se cruzarán.
Y con relativa frecuencia se abrazan muy en secreto, se cuentan todas las cosas que nadie ha escuchado jamás; y se hablan de su cariño y de la vida hermosa que juntos pueden pintar. Y viven así felices pues saben que allí estarán el uno para el otro en cualquier adversidad. Y se toman de las manos y acarician sus rostros, y sonríen mutuamente y logran el tiempo parar. Esta es nuestra historia y tú no estás conmigo, y en esa ausencia tuya despiertas mis emociones, y sin tenerte cerca vivo estas sensaciones. Indago en mis interiores y no encuentro explicación, entonces me pregunto ¿y cómo lo haces?
En mis conversaciones, cuando te veo a mi lado, cuando te siento cerca, te llamo mi amor y te llamo mi vida, porque eres mi amor y porque eres mi vida. Enseguida te digo te extraño porque siento tu ausencia, y te tengo conmigo aun sin tu presencia y es contradictorio que aun sabiendo que no estás puedo verte aquí junto y conversar contigo. Y luego estás aquí, y te veo frente a mí y busco en tu mirada el fondo de tu alma, y creo haber encontrado lo que en ella está oculto, siento que de mí ya te has enamorado en correspondencia perfecta a lo que por ti yo guardo. Y tus ojos exploro, y tus ojos yo leo, entonces me enamoro cuando en ellos me veo; me encuentro justo allí donde yo quiero estar. Tú me observas atento y exploras mis pupilas, sabes que son espejos de todo lo interior. Es en ese momento cuando más cerca estamos, dos seres transparentes que destilan amor, que se hablan de todo sin emitir palabras, que se dicen lo mucho que hay para los dos.
Desnudo el sentimiento, desnudas nuestras almas, desnudo el corazón; y el calor que emana es imán que nos une, disfruto de tu magia, la que envuelve esa imagen, la que llena mis días y mis noches también. Justo en esos instantes que desearía fueran eternos aprovecho y pregunto lo que deseo saber: ¿y cómo lo haces? Yo espero una respuesta o una explicación, y te miro ansiosa buscando de tu boca las palabras que aclaren esta duda que tengo. Pero no hay palabras, tan solo te aproximas a sellar mis labios con muy suaves besos, mi rostro muy cerquita del tuyo está entre tus manos que se sienten tan tibias; una vez más puedo verme en tus ojos y tu aliento respiro, y me pierdo en tus brazos con un solo suspiro.
¡Qué bello este momento!, no quiero que termine, por eso en la magia he congelado el tiempo. ¡Qué bello es tenerte así cerca de mí! Y vuelvo a preguntarme envuelta en esta dicha ¿y cómo es que lo haces sin siquiera estar aquí? Pero no hay respuesta, se desvanece todo, no puedo ya mirarte y dejo de sentirte. Es en aquel instante que despierto y pienso que te has ido, y en mi realidad reconozco ¡qué hermoso sueño el mío! Y así con la mañana el sueño ya se ha ido y así te fuiste tú sin nunca haber venido; pero me queda esto que es la bella imagen de todo lo que un día pudimos compartir, de todo lo que fuimos y todo lo que hicimos. Lo conservo y lo guardo en ese viejo cofre donde estarán las cosas que llamo mis tesoros, contenido invaluable al que de pronto acudo a saciar la nostalgia de lo que no pudo ser.

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