Lo dicho: solo se acuerdan de México cuando hay que amenazar con el muro, con las bajezas a los migrantes, con los déficits de cuenta chiles, con los calambres a Peña Nieto de que van a ejecutar narcotraficantes, con imponer un TLCAN que a ellos les favorezca, para imponer aranceles y para poner a parir a los favoritos, cuando se trata de repuntar en las encuestas gabachas rumbo a la reelección presidencial del 2020. También tienen su corazoncito.
Solo se acuerdan de México cuando tienen que utilizar nuestro sistemita financiero para lavar su lana sucia, cuando quieren extraditar a algún all star de sus caporales en el narco para indignar más a los wasp, cuando quieren burlarse de la campaña de Meade, cuando mandan a decirle groserías sin límite y peladeces a Peñita para que recuerde su condición de agachado.
Cuando se burlan del virrey Videgaray y lo mandan a hacer el oso con cualquier priista desprestigiado a demandarle a la OEA intervenga en la elección, antes que lo hagan ellos, como parte de lo que tendrá que venir, dijera el padre occiso de la excancillera habilitada. Cuando el de la peluca anaranjada les enseña cómo se gobierna y defenestra a los ídolos locales de pachucos y toluquitas con un Tweet.
Porque, enseña el loco, si puede darle una patada en las nalgas a Rex Tillerson, alto accionista de las empresas petroleras de renombre mundial, ¿qué les puede esperar a los sicarios locales, a unos payasos que ni saben entregar la patria? Ahí es donde más frío de bartolina sienten en las costillas. Para que recuerden quién manda en este circo.

Videgaray, Soberón y Osorio presumían ser “cuates” de Tillerson

Los mexiquitas pensaron que al vendernos al gabacho mataban víbora en viernes. Que nadie de aquí protestaría. Pero nunca calcularon el rebote: que está en nuestra condición de colonia, que debían haber pensado que al entreguista fallido siempre lo han ejecutado ellos, porque ni eso sabe hacer. Se las aplican.
Y es que después de aquel consejo de Robert Lansing de que esta patria no requería más invasiones fallidas, sino encontrar y titular con doctorados a los traidores indicados para sentarlos en la “silla del águila”, todos los pretendientes se pelean por morder ese anzuelo. Sus pleitos son de escándalo, dan una grima espantosa.
¿Dónde están aquellas fiestas y elogios con los que el trío de la bella desunión, todos precandidatos, Videgaray, Soberón Sáenz, Osorio Chong, reclamaban la paternidad de la intimidad y la componenda con Rex Tillerson?¿Cuándo nos emborrachaban con sus boletines de prensa, porque el expetrolero traía información confidencial y toda la confianza del loco?
Nos quisieron asustar con el petate de un muerto. Creyeron que nos iban a hacer tontos: todos sabíamos que la única información confidencial que traía Tillerson era la que le mandaban previamente de las cañerías de Gobernación, del Ejército y de la Marina, todo lo que recalentaban con los amanuenses del consejo de seguridad de Renato Sales, el que también pide a gritos juicio popular.
Los tres que fueron pretensos, de uno en fondo, juraban por esta que era su gran amigo, y hasta presumían adelantados que Tillerson les había prometido La Grande, desde que fue el mensajero desde los Comandos Norte y Sur para que copiaran letra a letra el contenido de una Ley de Seguridad Interior diseñada para masacrar sin traba ni expediente.

Tan sumisos que EU ya no tiene necesidad de ordenarles, como a Felipe Calderón

Los tiempos de James Monroe, quien tenía que redactar un manifiesto para dejar bien claro que América era para los americanos, pasaron hace mucho. Ya les da hasta hueva escribir. Ahora lo hacen con 280 caracteres –solo esos– vía Twitter. ¿Para qué tanto brinco, pues, estando el suelo tan parejo?
Ya no tienen necesidad de ordenarles, como al beodo Calderón, que protegieran solo ‎a un narco y a todos los demás los persiguieran para causar una mortandad de 250 mil mexicanos, porque ahora a su caporal el Chapo Guzmán lo protegen ellos, como siempre ha sido. Fue un ejecutor leal, jamás les falló.
‎No que esos… faltaron en su encomienda, van perdiendo el poder prestado, faltaron a su palabra, metieron la mano en las maletas de la amapola negra de la montaña guerrerense, se mostraban salidores en defensa del pueblo indefenso… regaron el tepache… salieron mil veces con bateas de babas.

Las traiciones de los mexiquitas provocan desconfianza de EU en ellos

No entendieron nunca los de Atracomulco que el imperio es el imperio, que el patrón es el patrón, y que cuando se equivoca en lo que manda, solo vuelve a mandar. Sienten sus cabecitas en la guillotina, se pasaron, y a los traidores fallidos, se las cobra peor el supuesto favorecido que los traicionados del rancho grande.
‎No tenían más que recordar el triste paso por la historia del felón Leonardo Márquez, el Tigre de Tacubaya, ese vengativo carnicero descastado que entregó a los Mártires y a su pueblo en manos de los invasores franceses y yanquis, pero cuando no pudo conseguir lo que le pedían, se las cobraron todita…
No solo por fallido, sino también porque con su conducta traicionera les daba desconfianza de que también se las podría aplicar a ellos. Kaput, sin misericordia. La justicia del patrón es inexorable, porque ellos sí tienen intereses concretos qué defender, no como los de aquí, que ni saben a quién sirven.

Videgaray le vendió a Kushner que sería el sucesor de EPN, pero…

‎Y es que, como dicen en Chinaloa, aprovechando la viada, hasta el yernito Kushner, ese juniorcito infidente al que según ellos ya lo habían metido en sus enjuagues petroleros, el socio para el futuro presidente Videgaray con banda al torso y toda la cosa… ¿Qué cree usted? ¡También se les fue! Nadie le apuesta a un caballo rengo.
‎Se cansó de estar comiendo carnitas en ese corral, de estarle haciendo al monje loco en sus aposentos de la Casa Blanca en Washington, bateándolos cuantas veces quiso, y emprendió las de Villadiego, para meterse en las ligas mayores de las esperanzas del suegro Trump. Hacer las cosas de verdad.
‎El yerno anda en negociaciones para hacerse de la mayoría influyente en Univisión, la actual jefa de Televisa, para mandarle los mensajes adecuados al 70 por ciento de la opinión hispanohablante en Estados Unidos, aquella que quiere meter al saco de los wasp para buscar la reelección del suegro anaranjado.
Total, en el lado demócrata no hay nadie. El suegro le dio la patada a Tillerson para acomodar a Mike Pompeo, exdirector de la CIA en el Departamento de Estado, para planear los golpes de Estado en serio y no andarse por las ramas.
Con el empoderamiento de Pompeo, vía Twitter, el suegro ya tiene a su George Bush, igual que Ronald Reagan hace tres décadas, para completar su fórmula y enlistar en la candidatura a la vicepresidencia gabacha a un halcón sin maquillaje. Tillerson nunca le sirvió, necesitaba más enjundia.

Somos peones de la reelección de Donald Trump dentro de dos años

Así que para la elección del 2020 en el gabacho, la fórmula Trump-Pompeo, es la indicada. Más calambres a los toluquitas, que creen en el candidote Meade para hacer frente a lo que viene. Más equivocados no pueden estar. ¡Creen que juegan a pistolitas comparadas contra cañones!
¿Pues de qué están hechos? Ven la degollina y no empiezan a rezar.
Que con su pan se lo coman. No saben la que les espera. Todos pensamos que ahora sí, ya les cayó la voladora.
Nosotros, a votar.‎ Es la única esperanza que nos queda.
¿No cree usted?

Índice Flamígero: Y ya surgió la realidad. Durante semanas, los textoservidores y no pocos comentócratas –títeres del peñato– apuntaban que la devaluación del pesito mexicano obedecía al hecho de que las preferencias electorales favorecían a AMLO… pero ayer se confirmó que muchos de los centavos que nuestra unidad monetaria ha perdido frente al dólar en realidad son consecuencia de la ineptitud de los negociadores Videgaray y Guajardo quien, al decir de quienes están en el llamado “cuarto de al lado” se ha visto lerdo ante los estadunidenses, ya que le importa más defender sus intereses per$onales con los asiáticos que el de los mexicanos. Ahí pues está la verdadera gran causa de la devaluación… y de las que vienen. + + + Y las encuestas están que arden. Ayer, Parametría de Francisco Abundis dio a Andrés Manuel López Obrador 54 por ciento de intención de voto, dos puntos más que el 52 por ciento que un día antes había retratado el diario Reforma. ¡El INE ya debería parar esa pelea!

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