El grave problema social, avivado por radicalismos de una y otra parte, en que devino un conflicto de pesos y centavos, cotos de poder caciquil e inexperiencias políticas en los niveles federal y estatal que tuvo como pretexto y rehén a la educación en México, se expande peligrosamente e impacta a la economía nacional amén de ahuyentar capitales en la industria y el turismo.
Un día sí, otro también, las vanidades y veleidades políticas de los hombres del presidente y aquellos que se apropiaron de la representación de un numeroso cuanto radical magisterio disidente que, a ciencia cierta, en lo general no sabe ni de qué diablos habla cuando despotrica contra la reforma educativa y la asume pretexto para delinquir impunemente y desmadrar a la economía de los estados en conflictos.
¿Y qué tal que les hacen caso a las huestes de la CNTE y dan marcha atrás a la reforma educativa y acaban por volver a los tiempos del privilegio y la bonanza gangsteril, señor presidente?
Porque, mire usted, eso que declaró de que en materia de la reforma educativa no habrá marcha atrás y que el modelo educativo presentado por Aurelio Nuño no es una decisión impuesta por su gobierno porque será sometida a consulta abierta para establecer los contenidos que se deben aplicar en la educación, tiene todo el esquema básico de lo que debió haber sido y no fue, en esos días cuando con el voto de los prohombres del PRD, el PAN y el PRI se ondeaba la bandera de los consensos en el Pacto por México.
Señor presidente, usted asegura que “esto no es una decisión impuesta, ni un modelo impuesto, para decirles esto es lo que se va a enseñar, estamos para armarlo. Se ha presentado un modelo preliminar para ser discutido”. ¿Por qué no se convocó a la CNTE en esos días? Lo cierto es que docentes centistas no han dado luz, vaya, ni siquiera destello, de lo que realmente quieren como plan de estudios que saque del casi analfabetismo a millones de niños y adolescentes en Oaxaca, Michoacán, Puebla, Chiapas y Guerrero.
Usted, señor presidente, este miércoles –antes del emprender el enésimo periplo por el extranjero, uno de esos viajes que dan miga propagandística a su publirrelacionista de cabecera, el licenciado Andrés Manuel López Obrador– en la ceremonia de entrega de reconocimientos a mil alumnos destacados de sexto año de primaria, dijo que el examen de evaluación para el magisterio, está hecho para saber en dónde están las fortalezas y dónde las debilidades del docente.
Además, aseguró que están equivocados quienes piensan que el hecho de no pasar el examen supone el retiro del servicio o la destitución. Además, puntualizó que el modelo está diseñado para dar un gran número de oportunidades a profesores para que se preparen por si no pasan su primera evaluación.
Incluso, como con peras y manzanas, explicó que se tienen tres oportunidades para pasar el examen y que docentes tienen todo un acompañamiento de preparación y si no se lograra pasar en las tres ocasiones lo que está previsto en la reforma educativa es no despedir a los maestros, es darles una plaza administrativa o de otro orden, pero que no sea estar frente a un grupo dando clases, porque simplemente no se acreditaron las capacidades y los conocimientos en ese maestro, pero tampoco merece ser castigado.
Bien, presidente. Cualquier ciudadano entiende su exposición. Entonces, por qué sus colaboradores en el ámbito político y educativo no han convencido a los maestros de esas bondades de la reforma educativa y de los mecanismos para echar a andar el nuevo modelo educativo sin imposiciones. Y por qué los legisladores, sobre todo los de su partido y coordinados por César Camacho Quiroz y los senadores por el protagonista Emilio Gamboa Patrón, no han emprendido una cruzada en favor de la reforma educativa.
Señor presidente, si el problema es por un asunto fundamental como es el educativo, ¿por qué se le ha dejado crecer a niveles de guerra civil donde su gobierno y los estatales han perdido localidades, partes del territorio nacional, en manos de grupos ultraradicales y de tendencia guerrillera so pretexto de apoyar al magisterio disidente? ¿Por qué? Digo.

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