Queridos Reyes Magos:

Les comento que, conque esto se cumpliera, tendríamos un país mucho mejor, eso es lo que me gustaría que me trajeran. Si es mucha molestia les doy seis años para hacerlo, gracias.
El siglo XIX en México estuvo marcado por la inestabilidad política. Tras la consumación de la Independencia no había en el país grupos con experiencia para gobernar.
Estado laico es independiente de cualquier creencia religiosa para una convivencia respetuosa.

El Estado laico busca garantizar que:
*El matrimonio sea un contrato civil.
*Ninguna institución religiosa adquiera bienes raíces.
*No sea necesario el juramento religioso como prueba de hablar con veracidad.
*No se reconozcan órdenes monásticas.
*Los clérigos no puedan forzar a nadie a trabajar sin percibir salario.
*Ninguna persona sea obligada a profesar en una orden religiosa.

Ah, y si se puede esto también, ¡los quiero mucho Santos Reyes!

La democracia es una forma de organización de grupos de personas, cuya característica predominante es que la titularidad del poder reside en la totalidad de sus miembros, haciendo que la toma de decisiones responda a la voluntad colectiva de los miembros del grupo. El gran reto de la democracia es que todos deciden el bien de todos, la dificultad que encierra la democracia, al cabo de un tiempo, demuestra que es el estilo de vida que más respeta y hace valer la dignidad de la persona y sus derechos, logra mayor cohesión social y hace madurar a sus integrantes en responsabilidad y capacidad de diálogo. La participación ciudadana para una gobernabilidad democrática.
El pueblo es el origen y fin del gobierno y, por tanto, de las decisiones colectivas. El bienestar, en toda democracia, es del pueblo, con el pueblo y para el pueblo.

Retos:

*Soberanía. El pueblo debe tener conciencia de sí mismo como soberano, es decir, en tanto fuente y origen del poder. Los representantes electos por el pueblo deben ser sus servidores y no al contrario, como ocurre en las tiranías. (Venezuela).
*La toma de decisiones colectiva. El pueblo debe reconocerse como el motor de todo cambio social. No se elige a un gobierno para que sustituya al pueblo en las tareas y responsabilidades que le competen, sino para que las organice, encauce y lleve a buen término. En una democracia, la sociedad en su conjunto es la principal responsable de su propio bienestar.
*Acceso a la información. El pueblo debe vigilar que las funciones que desempeña el gobierno redunden en beneficio del pueblo mismo. Pedir rendición de cuentas a los gobernantes es participar de manera efectiva para cerrar el ciclo de la democracia, pues de esta manera el pueblo se asegura de que lo instituido sea realmente en su bien.

En síntesis, si a la soberanía se añaden la toma de decisiones colectiva, el acceso a la información, los valores de solidaridad, colaboración y responsabilidad, entonces la democracia tendrá una base vivencial y las elecciones políticas se sostendrán en prácticas democráticas cotidianas, no mesiánicas. Ahora bien, participar es la actividad ciudadana por la cual cada individuo se constituye efectivamente como parte de la comunidad. El marco fundamental que establece los límites y cauces para la participación ciudadana es precisamente la Constitución. Se puede decir que la Constitución promueve y legisla la participación, pero es el individuo quien decide participar en la construcción de la vida común.
La elección de los gobernantes es una de las formas características y fundamentales de la participación democrática. Elegir es decidir colectivamente las metas de la sociedad y seleccionar a los representantes que trabajarán en ellas, coordinando los esfuerzos de todos, creando instituciones y leyes, y vigilando que exista un ambiente de respeto y cumplimiento de las obligaciones. Necesidad de observadores ciudadanos en el desarrollo de procesos electorales.
Una de las acciones más importantes que hoy podemos hacer los ciudadanos, es ser observadores electorales. Un observador electoral vigila y observa que antes, durante y después de las elecciones, estas transcurran con apego a la ley, es decir, que todos los que participan en un proceso electoral cumplan las normas electorales y conduzcan sus acciones con apego a los principios democráticos.
Lo cierto es que entre más ciudadanos sean observadores, disminuye la posibilidad de cualquier tipo de fraude y aumenta la legitimidad de una elección. Cabe recordar que un observador ciudadano no participa activamente en la instalación de casillas o en el conteo de votos. Su función es observar el proceso, verificar que se cumpla la ley, pedir información sobre el proceso en cualquier momento y ser testigo del conteo de votos y del registro de resultados.

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