Ricardo Monreal dejó en el aire de los corrillos políticos una pregunta elemental y que todo mundo hemos considerado la premonición de la sacudida y zarandeada que se avecina, no en el Poder Judicial sino en el gabinetazo.

¿Es necesaria? Coincido con el senador Monreal, coordinador de la bancada senatorial de Morena, respecto a que los colaboradores de López Obrador cumplen una pesada curva de aprendizaje, lo que implica que no han aprendido y, como no aprenden, no apoyan al presidente, y si no lo apoyan están de más.

Mire usted, Ricardo suele desayunar con el señorpresidente López Obrador en Palacio Nacional, pero más que compartir el pan y la sal el zacatecano y el tabasqueño comparten toda esa información de las grandes ligas que muchos darían un Potosí por conocerla.

Monreal, presidente de la junta de coordinación política del Senado, acuerda directamente con el licenciadopresidente y es el político más experimentado cercano a López Obrador. Un mentís asumiría que el decano es Porfirio Muñoz Ledo, en funciones de presidente de la mesa directiva de la Cámara de Diputados.

Y es cierto, pero Porfirio cumple el papel de enfant terrible, como lo fue en el sexenio de Luis Echeverría aunque hoy en la rémora de enfant que discrepa de decisiones presidenciales, como el tema de los migrantes y el acuerdo lópezobradorista que pulsó y empujó el canciller Marcelo Ebrard, para convertir a México como el ejecutor de la tarea sucia planteada por Donald Trump de contener a esa ola de migrantes que busca llegar a la Unión Americana.

¿Habrá ajuste en el gabinete presidencial después del lunes próximo? Hay elementos de sobra y Monreal no declaró por declarar. Fue el heraldo que llevó el mensaje a todo ese equipo que no ha aprendido, que no corre al mismo paso del que una sedicente reportera calificó como corredor keniano.

Pero, hay que decirlo, varios integrantes del gabinete legal y ampliado: no es que no sigan el paso del señorpresidente. No, lo que ocurre es que están hartos del trato que les da López Obrador, en público y privado, exhibiéndolos ineficientes, con esa postura de sabelotodo que todo lo complica y genera expectativas que corren en rieles de incredulidad y la sorpresa.

Ojalá y de lo que ha expuesto, ofertado, prometido, haya por lo menos lo suficiente para considerar que vamos rumbo a nuevos estadios económicos, políticos y sociales, aunque la evidencia inmediata aterriza en la demagogia populista con los otros datos.

¿Quién se va del gabinete? Hay por lo menos dos altos funcionarios que están dispuestos a entregar el cargo, consecuencia de falta de armonización presupuestal, los recortes y reasignaciones, el subejercicio presupuestal, la ausencia de planeación y objetividad en los acuerdos, porque los empresarios ofrecen inversiones en público, pero en privado cuestionan el nivel de certidumbre que les da el señorpresidente si sus mañaneras dejan espacios que generan zozobra.

En fin. Veamos. Para el lunes de la semana próxima, el licenciado Andrés Manuel López Obrador giró la invitación pública a un bailongo para celebrar, en el Zócalo de la Ciudad de México, el primer año de su triunfo electoral. ¿Y?

La intención es hacer un corte de caja y presumir que se ha hecho mucho para construir el andamiaje de la 4T. No tiene nada de malo ese ejercicio, aunque legalmente está obligado a rendir el informe de gobierno el primero de septiembre ante el Congreso de la Unión.

Pero ya sabemos que el voluntarismo presidencial se cubre con decretos y memorándums y si se le pega la gana adelantar el informe de gobierno, lo hará y punto, porque no hay en el Poder Legislativo alguien de su mayoría que le contradiga.

El señorpresidente informa que el bailongo comenzará desde el mediodía y será austero. ¿Y si fuera oneroso, usted cree que el secretario de Hacienda se atreverá a regatearle gastos o cometerá la indiscreción de filtrar cuánto costó el sillerío y el entarimado?

Por supuesto, las orquestas de las secretarías de la Defensa Nacional y de Marina no cobrarían porque no se les da comercializarse y, de acudir, Margarita la Diosa de la Cumbia diría que lo hizo como aportación altruista.

Vaya, en todo caso, el festejo es lo de menos y el licenciado está en todo su derecho de festejar a todo lo alto. Total, si para protestar por el que calificó fraude descomunal y llamó espurio a Felipe Calderón, cerró la avenida del Paseo de la Reforma por meses, ya como presidente de verdad nada le impide hacer una pachanga en el Zócalo. ¿Usted cree que la doctora Claudia Sheinbaum le niegue la peana?

El caso es que el señorpresidente ya nos bailó a todos los mexicanos con ese triunfo de hace un año, en el que 30 millones de mexicanos cayeron en el garlito de la tierra prometida y lo único que se ha visto es más de lo mismo, es decir, al licenciado en campaña. La realidad está en la calle, la realidad golpea a familias cuya cabeza pierde el empleo, la realidad está en las madres que lloran al hijo asesinado y la hija violentada. La realidad está en el desempleo, no en las cuentas alegres; la realidad está en esos cambios que ofrecieron el maná del cielo que es falaz frente a los cinturones de miseria de las grandes ciudades.

¿Hay que festejar el triunfo del licenciado con el bailongo en el Zócalo? No encuentro qué festejar porque el triunfo fue de un hombre cuyo bono democrático se decanta todos los días. ¿Será premonitorio de un golpe de timón el mensaje de Ricardo Monreal? Digo.

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