Ha transcurrido mes y medio de la histórica jornada electoral del primero de julio, cuando hubo un despertar de los ciudadanos para quitar, de manera contundente, a los gobernantes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que han sido un factor determinante en la generación de enormes atrasos sociales, políticos y económicos para México y sus habitantes.

La realidad es que los ciudadanos están cansados de la corrupción, de los saqueos, de la impunidad, de las falsas promesas, de la desigualdad social, de un reducido grupo de privilegiados, por lo que decidió cortar de tajo todo ello usando un arma poderosa: el voto mayoritario, para dar un triunfo contundente e inobjetable al político tabasqueño y a los candidatos del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) el pasado primero de julio.

Sin embargo, a algunas personas personas aún no les cae el veinte de que ya concluyeron las campañas electorales, que ya existe un presidente electo, que Morena será mayoría en el Congreso de la Unión (tanto en el Senado de la República como en San Lázaro), así como en la mayoría de los congresos estatales, pues siguen muy “activos” en las redes sociales haciendo campaña en contra de López Obrador.

Las redes sociales se han convertido en su “trinchera” para lanzar sus ataques y críticas contra las medidas y propuestas que formula el político tabasqueño en un afán por “desgastar” la imagen de Andrés Manuel; esas campañas de ataques son dirigidas por algunos comunicadores que tratan de socavar el enorme respaldo ciudadano que tiene el político tabasqueño.

No hay día en las redes sociales que no haya ataques en contra de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), a quien le exigen de manera “rabiosa” que cumpla de inmediato sus promesas de campaña, como bajar el precio de las gasolinas; a quien acusan de intervenir para la liberación de la maestra Elba Esther Gordillo; de proponer a Manuel Bartlett para ocupar la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a pesar de ser señalado como responsable del fraude electoral de 1988, entre otras cosas.

A todos los detractores oficiosos o espontáneos de López Obrador se les olvida un pequeño detalle: él aún no es presidente de México, ya que será hasta el próximo primero de diciembre cuando asuma oficialmente la presidencia de la República.

Los malquerientes del tabasqueño y de sus “chairos” se olvidan, quizá de manera premeditada o quizá por ignorancia política, que el priista Enrique Peña Nieto sigue siendo y será el titular del Poder Ejecutivo federal hasta el último minuto del próximo noviembre, y que es a él y no a López Obrador a quien deben exigirle y reclamarle el aumento a los precios de las gasolinas, la liberación de la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo, así como de todo lo negativo que ocurre en el país.

Al presidente Peña Nieto es al que deben de dirigir sus reclamos en el mismo tenor “rabioso” que lo hacen contra López Obrador, quien ya ha comenzado a dar resultados aún sin ser todavía presidente de la República, como la aceptación de los miembros del Poder Judicial de apretarse el cinturón para generar economías. También los diputados y senadores ya anunciaron que se bajarán las dietas (salarios) para disminuir el gasto del Poder Legislativo.

De igual manera, el tabasqueño logró que los partidos políticos reduzcan a la mitad sus prerrogativas para generar ahorros que permitan aumentar al doble los apoyos sociales a los adultos mayores, así como el otorgamiento de becas a todos los estudiantes para que nadie se quede sin estudiar y al mismo tiempo sean contratados como aprendices por parte del sector empresarial, ello con el propósito de que cuando culminen sus estudios puedan incorporarse de inmediato a actividades productivas.

Los malquerientes de AMLO deben entender que el proceso electoral ya concluyó desde hace poco más de mes y medio, de que quieran o no habrá en México un gobierno de izquierda; que se acabaron los privilegios, los dispendios de recursos públicos, que ahora los cargos públicos serán por la meritocracia y no más por las recomendaciones, por influyentismo, por compadrazgo, es decir, que ahora sí tendrán que trabajar y demostrar con resultados que tienen capacidad para estar en el sector público.

Es verdaderamente ocioso estar destilando amargura, resentimiento, frustración y encono a diario en las “benditas” redes sociales, benditas porque aún son la máxima expresión de la libre manifestación de las ideas, porque se mantienen al margen de la cooptación del poder o de turbios intereses.

Han sido varios las intentonas por acallar a las redes sociales, pero la mayoría de los usuarios han defendido ese magnífico espacio para comunicar libremente las ideas, sin la manipulación de los grupos de interés tanto económicos como políticos, de ahí su gran importancia y enorme influencia en los resultados de los pasados comicios federales del primero de julio, cuando no solamente triunfó AMLO y Morena, sino los ciudadanos, porque se empoderaron.

Comentarios