En ocasiones en charlas con conocidos y amigos nunca falta aquella incomoda pregunta que tiene por finalidad exponer –cual curriculum vitae– los generales de un individuo, ¿Cuántos años tienes?, ¿Quiénes son tus familiares? La respuesta comienza a hacer remembranzas del pasado, los orígenes ancestrales e incluso las conexiones amistosas o parentales que se llegan a tener con los personajes del presente. Es innegable, no se puede huir del pasado, este siempre nos persigue y no puede modificarse, sin embargo si puede cambiarse el presente con actos propios benignos que contribuyan a que el pasado sea diluido y se recuerde el hoy solamente. Pero, ¿Qué acontece cuándo el pasado tiene una carga abrumadora en el individuo?, ¿Cuándo se trata de huir e incluso olvidar el estigma de tiempos pasados? La historia que hoy me permito exponer es la de una mujer que trató de olvidar desde adolescente los abusos cometidos a su integridad, después olvidar la sombra de su abuelo que pesa en la familia siendo esta oscura, vil y ruin. Hoy en día se muestra como una dama emprendedora que logró superar las cargas pasadas de su vida para salir adelante ante los embates del hoy. Sin embargo ¿Será esto cierto o solo es una imagen que trata de difundir sin resultados? Se dice que en política todo se vale, sin duda, pero de la historia nadie se salva. Y porque todos tenemos un pasado que nos persigue, analicemos la vida de esta dama que incluso tiene un nombre dudoso como su propia historia personal. Cuenta con tres identidades, dos edades y tres abuelos, según distintas actas de nacimiento.

Las tres actas mencionan que su nombre es Citlalli del Carmen Ibáñez Camacho nacida a las 15 horas un 25 de enero de 1958; su padre es Cuitláhuac Ibáñez y su madre Guillermina Camacho, y su abuelo se llamaba Maximino Camacho. Pero, también es Citlalli Ibáñez Ávila, nacida en la misma fecha, pero a las 20 horas, con el nombre del abuelo Maximino Ávila Camacho. Y como lo menciona una tercera acta, emitida el 19 de abril de 1963, Citlalli Ibáñez Ávila pero con nombres distintos de los padres.

Y ¿Quién es Citlalli Ibáñez Ávila? Seguro el nombre no nos dice nada pero sí el de Yeidckol Polevnsky Gurwitz que fue secretaria general y presidenta del partido político Movimiento Regeneración Nacional y que a mediados de 2019 Polevnsky anunció sus intenciones de contender para ocupar un segundo período en la dirigencia nacional de Morena.

Yeidckol Polevnsky ha sido una figura que genera polémica en todos los estratos en los que se desenvuelve.

Tejió sus alianzas desde la cúpula empresarial con el entonces jefe de gobierno del Distrito Federal Andrés Manuel López Obrador. El 3 de marzo de 2005, siendo candidata del PRD a la gubernatura del Estado de México, reveló que Yeidckol no era su nombre original. Fue registrada con el nombre de Citlalli Ibáñez Camacho y explicó que el cambio de nombre se debió a que fue objeto de violencia sexual ya que cuando era una niña de 12 años quedó embarazada.

“Mi embarazo, a esa edad, fue un acontecimiento traumático que marcó mi vida y afectó a toda mi familia. De las escuelas a las que asistíamos, tuvimos que salir por mi embarazo. Recorrimos muchas. Y aunque estudiaba y actuaba correctamente, era juzgada y condenada. En esas circunstancias, para protegernos mi madre tomó la decisión de cambiarme de nombre. Me puso Yeidckol que tiene significado hebreo y quiere decir “el llamado de Dios”.

Actualmente el que utiliza para cualquier efecto legal y por ende para registrarse en la contienda electoral mexiquense. Sus apellidos Polevnsky Gurwitz, son de origen polaco.

¿Por qué un apellido de origen polaco y no mexicano? Un misterio más en esta historia. Judía de religión, a la que se convirtió, siempre ha sido apoyada por esa comunidad en México. Y para hacer esta historia aún más absurda aparece otro enigma, su nexo con Maximino el hermano de quien fuera presidente de México en 1940-1946 Manuel Ávila Camacho.

A Maximino se le describe como “fiero”, soñaba con la presidencia. Siempre estuvo seguro que era más inteligente, más dotado para gobernar que su hermano Manuel. En una peculiar concepción de la vida, Maximino alegaba, a todo aquel que deseara escucharlo, que él era mayor que Manuel, que él había empezado su carrera militar antes que Manuel y si su hermano, al que llegó a llamar en público “bistec con ojos”, tenía la cortedad de miras suficientes como para pensar en un sucesor que no fuera su hermano mayor, él arreglaría las cosas de manera rápida y expedita: mataría al elegido. Ese era, al natural, Maximino Ávila Camacho. Por una extraña razón o quizá por no cargar con el estigma de su abuelo Yeidckol Polevnsky ha dicho que no es verdad que Maximino Ávila Camacho sea su familiar aunque las tres actas de nacimiento concuerdan con que ese es el nombre del abuelo. Un misterio más en la vida de esta política empresaria.

¿Qué es verdad y fantasía en la biografía de este personaje? Quizá todo sea falsedad, tanto sus palabras, sus hechos y hasta sus orígenes o quizá sea una invención de su propia idea que ella quiere formar en quienes la rodean. Un misterio a todas luces ¿Tú lo crees?… Yo también.

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Edad: Sin - cuenta. Estatura: Uno sesenta y pico. Sexo: A veces, intenso pero seguro. Profesión: Historiador, divulgador, escritor e investigador que se encontró con la historia o la historia se encontró con él. Egresado de la facultad de filosofía y letras de la UNAM, estudió historia eslava en la Universidad de San Petersburgo, Rusia. Autor del cuento "Juárez sin bronce" ganador a nivel nacional en el bicentenario del natalicio del prócer. A pesar de no ser políglota como Carlos V sabe ruso, francés, inglés y español.