Nacido en Los Amoles, municipio de Rodeo, Durango, hijo de familia humilde, Ramón Flores Reyes, dirigente del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Hidalgo, se define como un militante de izquierda, comprometido con servir y respetar a sus semejantes.
“No se trata de confrontar, violentar o ser agresivo por sistema, sino de ayudar a la gente y proponer e innovar ideas”, dice el perredista nacido el 31 de agosto de 1955, quien recuerda a su padre como un campesino que aprendió a leer por iniciativa propia y que, autodidacta, se hizo de una cultura basta, producto de las constantes lecturas.
Integrante de movimientos estudiantiles socialistas cuando cursó la secundaria en Tlaxcala, luego que dejó su comunidad por la necesidad de salir adelante, egresado de El Mexe, docente y directivo en el magisterio, coordinador de la bancada del PRD en el Congreso y dirigente del partido, Flores Reyes descarta que actualmente el sol azteca haya abandonado las luchas sociales.
“Yo también anduve en las calles, confronto con ideas”, suelta mientras ríe y muestra su dentadura blanca en la oficina del comité estatal del partido en Pachuca. Un escritorio de madera, algunos sillones y unas ventanas que dan hacia la calle.
“Hay tiempo para participar en las protestas, como actualmente sucede con la reforma educativa, y los compañeros y las organizaciones del partido acuden a estos eventos”.

Polio

A finales de 1977 Flores Reyes intentó ingresar a la normal de El Mexe pero las autoridades educativas lo impidieron.
“Por un requisito de la convocatoria que dice que para ser maestro era necesario no tener defectos físicos. A todas luces no podía entrar a la normal, debido al problema en mi pierna tras padecer polio cuando era niño y no había vacunas.”
La dificultad para caminar le pesó bastante durante la niñez y adolescencia, en un ambiente donde lo físico cuenta, sin embargo también forjó carácter “echado para adelante” en la edad adulta, narra.
Tras relacionarse con actores políticos y círculos comunistas y cardenistas la restricción desapareció y Flores Reyes ingresó a El Mexe a finales de 1973 para estudiar cuatro años. Fue secretario general de la sociedad de alumnos.
En ese entonces, durante su formación de docente, “teníamos relación con las comunidades: en sus problemas agrarios y gestiones”.
Al concluir la normal participó en el trabajo político del Partido Socialista de los Trabajadores y también empezó a dar clases en San Agustín Tlaxiaca y Progreso durante ocho años.
Después ingresó a la vida del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), en los siguientes 15 años.
Ante la posibilidad de que fuera electo secretario general de la sección 15 del SNTE, “desde el estado y la dirección del sindicato me forman una leyenda negra con supuesta venta de plazas y documentos, situación que no lograron comprobar y que no me hubiera permitido seguir con mi carrera”.
Parte del Frente Democrático Hidalguense (FDH), Flores Reyes ingresó en 2000 al PRD en Hidalgo donde fue secretario de organización y general, además de legislador local.
“Como miembro del partido he sido conciliador y busco la unidad para mantener relación cercana a la estructura. Al ser diputado no fui uno de los 30 legisladores, sino que protagonicé iniciativas, puntos de acuerdo y decisiones en el Congreso”.
Para Flores Reyes el papel de un partido político es la organización para la conquista del poder, paradójicamente en Hidalgo, donde uno solo gobierna desde hace 86 años. “A lo mejor este compromiso no lo hemos asumido a cabalidad”, reconoce.

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