No puedo olvidar ni tampoco es mi intención, ya que el olvido es igual al perdón y no es el caso con este gobierno represor y autoritario; este gobierno que encabeza el licenciado Omar Fayad Meneses y un mezquino y represor bajo la dirección de la presidenta María Luisa Pérez Perusquía, quien lamentablemente ostentó el poder que le fue facultado por la ciudadanía para, por medio de la fuerza, reprimir sin menoscabo el bloqueo que llevaron a cabo simpatizantes de Morena.

Según el argumento de la presidenta del Congreso, que cabe aclarar es priista, María Luisa Pérez Perusquía tuvo que pedir ayuda a las fuerzas policiacas para poner orden ya que la sede se vio dañada al tratar de ingresar a ella presuntos manifestantes de Morena que irrumpieron en el lugar y realizaron destrozos.

Increíble la falta de ética y veracidad de la presidenta del Congreso, puedo jactarme de haber estado presente y haber observado que los accesos al recinto fueron resguardados por miembros de la Policía estatal y cuerpo de granaderos de tal forma que eran impenetrables. Con la legendaria distinción de los granaderos que lejos de razonar y meditar la realidad del movimiento, darse cuenta que son ellos ciudadanos igual que los que estábamos ahí presentes, solo reciben órdenes y son programados como máquinas de golpes. Me recuerda aquella balada que se coreaba justamente hace 50 años, en aquel lejano Tlatelolco de 1968 refiriéndose a los granaderos:

“Papá, papá, ayer cuando estudiaba,
le pregunté a un hombre que golpeaba,
¿quién es usted? me dijo un granadero…
Papá ¿qué cosa es un granadero?”
“Un granadero es un hombre analfabestia
que va golpeando a todo el estudiante
sin esperanza de amor a un semejante.
Papá, qué malo es ser granadero.”

El olor aún a gas lacrimógeno y mis ojos rojos delatan las ansias de justicia y verdad ante las falsedades de un gobernador que solo argumenta que: “Creo que tenemos que pedir los hidalguenses que no volvamos a las épocas del pasado, nadie quiere actitudes vandálicas, creo que no estamos en una época que admita el porrismo; yo creo en el diálogo, el respeto”.

Muchos de los que estábamos presentes no somos ni seremos ¡jamás! porros como señala Omar Fayad Meneses. Somos hidalguenses comprometidos con la paz, la justicia, la verdad. No las mentiras de un gobierno caciquil que ha perdurado en nuestro estado hasta ahora, porque se acabó ya la hegemonía del PRI desbancado por Morena.

Según el gobernador Omar Fayad Meneses, ha aclarado que su gobierno no está confrontado con el Movimiento Regeneración Nacional (Morena). “Mi respeto para ese movimiento social que ganó Andrés Manuel López Obrador el proceso electoral, no tengo ninguna confrontación”. Y sin embargo, sí la tuvo al impedir que los golpes y gases lacrimógenos, aproximadamente seis granadas fueron en total lanzadas contra nosotros, dispersaran a un grupo de ciudadanos que buscaba diálogo y no confrontación.

Es obvio que el Congreso buscaba en su última sesión básicamente dos cosas: que el gobierno del estado pueda realizar operaciones de refinanciamiento y deuda pública, así como la modificación a la Ley Orgánica del Poder Legislativo para que la presidencia, aunque tenga mayoría definida un grupo parlamentario (en este caso Morena), los tres grupos con más legisladores se rotarán la presidencia del recinto.

La lucha seguirá y no cederemos un ápice ante posibles confrontaciones contra el movimiento que busca que Hidalgo sea un estado independiente y rehén de unos cuantos que no han entendido que el poder y la alternancia llegaron para quedarse.

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